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Carta a M. Manuela García de Longoria Carreño (Pololo) por Victorina Alonso Fernández

Seguramente no estarías muy de acuerdo con estas líneas que estoy  escribiendo y me lo harías saber con claridad y  firmeza; pero quizá por eso mismo, por tú discreción y timidez, quiero que quede constancia de quien eras y de lo que hiciste por el Ayuntamiento de Astorga que es lo mismo que decir por todos los que vivimos en el municipio astorgano.

Durante muchos años- más de 10- colaboraste, la mayor parte de las veces de forma voluntaria y desinteresada, para ayudar desde Servicios Sociales a todos los que te necesitaban, especialmente a quienes por circunstancias muchas veces ajenas, no lograban salir adelante. Y tu apoyo fue fundamental para conseguir la escolarización de muchos niños y la integración de quienes estaban excluidos y no sabían leer, ni escribir, ni cocinar, ni conducir ni..…y tu, con tesón y coraje, empeñaste tu vida para remediar esa situación. Y lo conseguiste. No siempre es cierto. Aún recuerdo nuestra decepción y tristeza cuando aquel niño tan listo y con un destino tan aciago, en cuya protección pusimos tanto empeño, se nos había “escapado de las manos”.

Prudente  y respetuosa, con las ideas muy claras en todo lo que tenía que ver con los Servicios Sociales  (ese lado oscuro del mundo donde se lucha a brazo partido para sobrevivir-,) tratabas de llevar a cabo esas ideas, siempre trabajando en coordinación, con las miras puestas en solucionar problemas. Todavía hace pocos días- cuando tuve la suerte de compartir contigo unas horas en un lugar cerquita del cielo-tu preocupación no estaba en los problemas que aquejaba tu salud, sino en que como resolver un caso difícil  de una menor que te quitaba el sueño.

Fueron muchos años de trabajo y colaboración, Pololo, en los que aprendí a conocerte y a valorar todo lo que representabas: honradez, trabajo bien hecho, implicación con los que te necesitaban, sosiego. Comías como un pájaro porque asegurabas no necesitar  más, y porque hay mucha gente,  me decías, que no tiene para comer; elegante siempre, tu distinción no dependía del traje, la llevabas contigo.

Te has ido ¡y queda tanto por hacer! , hoy, sin ti, Pololo el mundo, nuestro mundo, es un poco más gris y mucho más triste.

He ido al bosque montañoso que te enamoró y donde has decidido descansar, y al llegar me ha parecido escuchar un “cante” y unas palmas  que eran un lamento hondo y antiguo; allí al pie de un árbol frondoso te he dejado unos guantes, suaves y calentitos, del color del afecto y una buena bufanda, para que puedas pasear protegida cuando caiga la tarde, pensando en las familias y en los niños y en cómo resolver sus dificultades y allanar sus problemas. Y mi tristeza se acalla pensando que serás semilla de enérgicas voluntades frente a la pobreza y el hambre. De ti nacerán ideas como estrellas luminosas para luchar contra todo lo que hace daño, contra la inútil maldad del egoísmo.

No nos olvides Pololo, acuérdate de nosotros. Ayúdanos a no errar nuestros pasos en la lucha que iniciamos contigo para conseguir un mundo más justo, más igualitario donde no haya discriminación y en el que nacer pobre no sea un impedimento para poder vivir dignamente.

Y tú, Pololo una  Trabajadora Social de primer orden, descansa en una paz que te mereces.

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Los indeberes del profesor

Por Juan Pedro Rodríguez, profesor jubilado y autor de la Gramática gráfica al juampedrino modo y de la novela El paripé o los desertor@s de la tiza

Que se llegue a producir una huelga de padres contra los deberes que los profesores mandan a sus hijos para que sean realizados fuera del horario escolar es el síntoma último, por reciente, del despropósito general de los nuevos tiempos educativos. Y no porque la huelga sea un ataque frontal a la dignidad del profesorado, como se oye, o a la libertad de cátedra, como se dice, o porque se trate de una reivindicación de la conciliación familiar, como aparenta, o del tiempo libre para la diversión juvenil, como ojalá fuera, o porque revela el trasfondo de una rebelión contra el fracaso escolar, como debería, o contra tanto desertor de la tiza y aficionado tecnológico como pulula ya entre la docencia, como ocurre. No. Que los padres se rebelen ya, con este u otro pretexto, contra el mismo sistema que sufrieron ellos mismos hace una adolescencia y media no es ningún despropósito, aunque les falta el tino que únicamente les darían las tablas de los profesores que por aquellos años les dieron clase, como es mi caso.

Los usuales deberes para la tarde o para el finde  –dicho claramente: esos ejercicios que se dictan numéricamente en la prisa del último minuto de la clase para que sean traídos solucionados al inicio de la clase siguiente, para entendernos todos-, son el detonante del síntoma del último despropósito educativo nacional porque, en sí mismos, si no están perfectamente pensados, calibrados y medidos por el profesor antes de ser mandados al alumnado, se pueden convertir, en la mayoría de los casos, -o, mejor, en la mayoría de los alumnos-, en algo innecesario,  incoherente,  incomprensible, inoportuno, ingrato,… y hasta injusto e imperdonable. Y es que ocurre simple y llanamente que cuando, tras el fragor de la hora lectiva, la inminencia del timbre lleva al profesor a escribir en la pizarra los números de los cuatro ejercicios de la página 44, o dice con su último hilillo de voz “todas las actividades de esta página”, o cualquier otra salida semejante, lo único que se está provocando es un problemón familiar –o, como mínimo, infantil- que sobrepasará con creces el inevaluable rendimiento pedagógico-educativo que supondrá en su asignatura la realización (o no) de la orden dada a tan variopinto grupo de subordinados.

Los deberes son innecesarios cuando en la misma clase se ha procurado dejar el ratito conveniente para hacer los ejercicios allí mismo, sobre el terreno, recientes, sin apenas tomarlos como tales, tras la explicación teórica, en su momento justo. Guardar quince minutos o menos para los ejercicios es algo que únicamente suele hacer el profesor auténtico, aunque de todos es sabido que la casuística de las aulas permite  que haya alguna que otra en que ni siquiera dé tiempo de explicar nada sobre lo que luego ejercitar nada. Pero –si nos imaginamos el aulatipo, es decir, aquella en que el profesor llega sólo 5  minutos tarde, dedica apenas 10 a mantener el orden, y explica lo correspondiente al día en 25 minutos- en la mayoría de las veces con 10 minutos de práctica en la misma aula se hace innecesario hacer por la tarde lo que se debería (este es el significado correcto de los “deberes”, por su connotación de lo “indebido”) haber hecho en el aula y ante un profesor expectante dispuesto para proporcionar in situ y en milésimas de segundo la solución de cada ejercicio a quien la precise. La tarde quedaría para quien no aprovechase bien en el aula (demasiados alumnos pierden demasiados ratos esperando que funcionen las tecnologías colectivas o malusando las privadas) o para cualquier necesidad especial y puntual como lecturas, trabajos, resúmenes, refuerzos o ampliaciones.

Los deberes son, también, incoherentes y muchas veces incomprensibles e inoportunos cuando han de ser realizados a las 7 de la tarde sobre algo que se explicó a las 9 de la mañana porque obligan al alumno a tener que repasar de nuevo toda la teoría, lo que multiplica al menos por dos el tiempo necesario para su realización y multiplica también por dos las personas necesarias para su realización, pues si el alumno no consigue aclararse con el problema, el padre o la madre han de sustituir al profesor durante el mismo tiempo sin garantía de que se solucione correctamente lo pedido. Y ello en el caso de que el propio enunciado del ejercicio, la oportunidad de su realización precisamente hoy y la coherencia con el tema pertinente sean de evidencia absoluta, pues la mayoría de las actividades adolecen de tales repeticiones de nimiedades o del relleno de multitud de renglones de ínfimo valor didáctico y de tal cúmulo de acercamientos a ideas absurdas traídas a colación para tocar temas transversales que precisan de mentes despiertas para no perderse en la estulticia.

También son los deberes ingratos, pero no por el esfuerzo que precisan –que es la base del aprendizaje- sino porque impiden dedicar el exceso de esfuerzo a ellos dedicado a otras actividades de la vida de fuera del centro escolar: las tardes no son para seguir con lo del cole, sino para cualquier otra cosa que no tenga la más mínima relación con ese enorme edificio en que pasa una criatura siete horas diarias encerrado como en una especie de recinto carcelario y en el que, junto a los pocos amigos que se tienen en esa edad, pululan muchos otros repetidores o de cursos superiores en actitud inhumana muchas veces, y con el agravante de que el dichoso lugar no tiene ni calles por donde escapar ni otras personas mayores a las que acudir que no sean los funcionarios que te han de aprobar. La tarde (y hasta el fin de semana a veces) ha de ser un inmenso recreo para el juego y el baile, para la familia y los amigos, para la tele o el móvil, para la lectura o la tecnología, pero no para trastocar en suplicio vespertino lo que debería haber sido un divertimento matinal.

Pero, por encima de todo, los deberes pueden ser algo injusto rayano en lo imperdonable: es muy fácil, y rápido, decir con un hilillo de voz o escribir con números en la pizarra el listado de los deberes concretos que han de ser realizados; aún más fácil es decir a continuación en un par de segundos que quien no los traiga hechos tendrá un cero en la evaluación, o que serán corregidos uno por uno, o que se olvide de aprobar el que tenga tachones o el que… Semejantes modos de remachar la urgencia de la tarea que se avecina para la tarde provocan en el alumnado una casuística de reacciones individuales que para sí quisiera un psicólogo comprometido con la adolescencia: desde el que vomitará la comida en casa por el temor que lleva en el cuerpo hasta la que no hará ni un solo ejercicio porque pasará olímpicamente de ello o se los robará en un rato al que ella ya sabe, desde la que se quejará de que son pocos hasta el que verá en uno de ellos la oportunidad semanal de poder hacerlo en grupo en casa de quien él ya sabe. El caso es que todos, absolutamente todos, volverán indefectiblemente y por ley a la clase siguiente. Y con los deberes hechos. Y allí puede ocurrir ya lo imperdonable por injusto. Contando con que se trate de un solo folio por asignatura, al inicio de cada clase el profesor tiene que tomar la disyuntiva de dedicar medio minuto a la corrección de esos deberes (lo que le ocupará un mínimo de 20) o no dedicarlos, lo que le provoca entonces un dilema: o recoge las libretas para llevárselas  o empieza ya la explicación pues entre unas cosas y otras ha pasado ya un cuarto de hora, lo que le provoca ya un trilema: ¿cómo va a explicar atinadamente ahora si no tiene seguridad de que se han solucionado bien los ejercicios hasta que no los corrija esta tarde?

La falacia resultante es nuevamente puesta en acción: “tras el fragor de la hora lectiva, la inminencia del timbre lleva al profesor a escribir en la pizarra los números de los cuatro ejercicios de la página 44, o dice con su último hilillo de voz “todas las actividades de esta página”, o cualquier otra salida semejante”.

 

 

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Nuevo gobierno

Lourdes Camps Carmona
Después de meses de incertidumbre ya tenemos nuevamente gobierno en España. Alguno tenía que tomar las riendas del país para ponerse a trabajar. Necesitaremos que se pongan de acuerdo, que negocien, que dialoguen en un clima de paz y serenidad, como personas civilizadas que creemos ser. Sin crispaciones ni insultos que sólo llevan al malestar social y distancian posiciones. Hay mucho trabajo  y ya se habla de las cuestiones prioritarias pero no he oido entre ellas una de máxima urgencia que son los 13 millones de personas en riesgo de pobreza y exclusión social que representan el 28,6% de la población, y 3,5 millones sufren pobreza severa. Son cifras para reflexionar. Para ésto no hay ideología de partidos. Todos somos seres humanos con unas necesidades básicas que cubrir y todos somos responsables de ello.

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¿Nos acordamos de los muertos por ahogamiento? Reflexión:

Delegación de Salvamento y Socorrismo de León

Con la llegada de la fecha de todos los Santos en que nos acordamos de los familiares fallecidos por diferentes causas o enfermedades y nos producen recuerdos, lágrimas, pena e incluso rabia ¿por qué me ha pasado a mí? ¿ se podría haber evitado?……Una de las estadísticas que está relacionada con esta tema es la de fallecidos por accidentes de tráfico que son de 3,1 al día unos 1.126 en el 2015,según la Dirección General de tráfico (DGT) y otra que es menos conocida, que por norma se hace el silencio, son el número de ahogados 1,1 al día, unos 414 en el 2015 según el informe nacional de ahogados (INA) de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS). Según las estadísticas de la D.G.T en lo que va de año se están reduciendo en el 2016 y sin embargo hay un aumento de ahogados en nuestro país según la INA, dato más que preocupante aún más siendo la tercera potencia mundial de turismo. Las cantidades presupuestarias, recursos y medios destinados a campañas preventivas de accidentes de tráfico para evitar muertes por accidentes de tráfico todos las vemos todos los años en los medios de comunicación, colegios, controles de tráfico…..y mi pregunta es: ¿han visto alguna de prevención del medio acuático?…..¿por qué? El silencio de las instituciones es alarmante ya por falta de medidas de prevención y/o por una regulación estatal, para poner medios a un problema que afecta a las zonas de baño cómo playas, ríos, piscinas…., nos está llevando a estos incrementos de muerte por ahogamiento. Esta cierta pasividad por parte de los ayuntamientos, comunidades y del Estado, nos hace ver que hay un diferente trato y una falta de prevención que podría haber reducido estas muertes en el 2016. Más crece mi incredulidad cuando el servicio de socorristas en las playas se reduce o no hay socorristas que vigilan las playas y ríos, cuando me voy a bañar con mi hijo y no hay socorristas. Los ayuntamientos toman la decisión de priorizar la contratación de personal de mantenimiento para preparar y acondicionar las playas, zonas de baño… para cuando vengan los turistas. Nos encontramos con la paradoja que tenemos unas playas preciosas, limpias y en perfectas condiciones pero sin la presencia de socorristas ¿Quién vigila? ¿Quién previene? ¿Quién realiza los rescates? ¿Quién hace las curas?……. esto lo estamos viendo últimamente ya que por problemas presupuestarios o económicos se ha reducido el periodo de contratación o directamente no se ha contratado. Las preguntas que lanzó a estos ayuntamientos son: 1-¿Cuánto cuesta contratar a un socorrista? Esta respuesta la podemos encontrar en los diferentes convenios y oscila sobre 1 000€. 2- ¿Cuántos rescates puede hacer un socorrista? Tranquilamente realiza unas 3 intervenciones por posible ahogamiento. Aunque son más. Es decir que si no hubiera intervenido, esa posible víctima se hubiera ahogado. 3- Señores Alcaldes, concejales, representantes políticos……….¿Cuánto valoran económicamente la vida de su hijo o sobrino….? Ante esta pregunta muchos se habrán quedado pensando e incluso no contestan. Pues voy a intentar contestar yo. La vida de una persona no se puede cuantificar y menos la de un niño, lógicamente. Yo por desgracia he visto gente morir y no es muy agradable y menos la de un niño. Pero intentando motivar la falta de presupuesto (que parece que es el gran problema) les planteo la siguiente situación. Según las tablas de indemnizaciones de las aseguradoras por accidentes de tráfico si una mujer embarazada pierde a su hijo, la indemnización oscila sobre 13.000 €. Si un socorrista realiza unos tres rescate, como mínimo, en caso de ahogamiento, la regla es fácil 13.000 por 3 nos da 39.000 € y si esto lo dividimos por 12 meses de contrato de socorrista nos da que tendría que cobrar unos 3.250€ al mes. ¿Les hacemos un contrato a los socorristas o cada vez que hagan un rescate les pagamos 3.250 €? o dentro del ámbito moral ¿la presencia de un socorrista no está más que justificada en nuestras playas, lagos, ríos, piscinas…? La realidad es que hoy en día se da prioridad a una seria de cosas sobre otras, que no es la vida de las personas, por cuestiones económicas. Es como si ahora el Alcalde de un Ayuntamiento o el Ministro del Interior decide prescindir de los cuerpos de seguridad y se prefiere invertir en tener las carreteras en perfectas condiciones, limpias y relucientes sin un control por parte de la policía o guardia civil es decir no hacemos prevención, dejamos hacer a los conductores lo que quieran correr a 200km/h, circular realizando “s”, adelantar con línea continua….. Esto seria absurdo, ¿no? Por eso tanto los cuerpos de seguridad y adecuación de las vías, son igualmente de importantes y van de la mano, ¿por qué no se hace lo mismo en playas, ríos, zonas de baño….?

Yo personalmente me he encontrado con la siguiente situación de ir con mi hijo a la playa, aparcar el coche en el parking de la playa y presentarse un señor vestido de verde con el logo de un ayuntamiento para cobrarme una tasa, después me desplazo a la playa y ver como hay gente recogiendo algas y limpiando la playa con la misma indumentaria que el primero y al poco rato se llena de gente la playa y la zona de baño. Pero miro para el puesto de vigilancia o de primeros auxilios y lo veo vacío. Con la campaña “STOP AHOGADOS “que realiza la RFESS se está intentando prevenir, dar a conocer y concienciar a la gente del problema que tenemos. Pero la última palabra la tienen los políticos con sus decisiones y regulaciones. Espero que este comentario o reflexión de un empujón de una vez por todas para que se tomen las medidas oportunas de cara al 2017, para no recordar a nuestros familiares por una muerte por ahogamiento, cuando igual se podría haber evitado, al igual que se evitan accidentes con las campañas de prevención de la DGT.

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Condición regional humana leonesa

Francisco Iglesias Carreño
La condición humana, en su raíz y herencia antropológica, de los ciudadanos españoles (por ende europeos), que nacidos y/o residentes en las constitucionales tres provincias leonesas {Salamanca+Zamora +León}, formalizados en su abscripción regionalizada del nosotros: los leoneses [ de la Región Reino Leonés, ya constitucional con la CONSTITUCIÓN’1931], en todas y cada una de las cuarenta y una comarcas naturales, fue consolidada, por LA VOLUNTAD SOBERANA DE LA NACIÓN ESPAÑOLA en el REFERENDUM del día 6-12-1978.
La condición humana que nosotros: los leoneses poseemos en el conjunto del hispánico,¡ y constitucional !, Pueblo Leonés, debe ser objeto, como sujeto social activo constitucional, de respeto, protección, amparo, potenciación, promoción y desarrollo.
Esa tal, ¡ y tan concreta !, condición humana del Pueblo Leonés (de sus ciudadanos españoles) ya esta en la CONSTITUCIÓN’1931 y enlaza con la CONSTITUCIÓN’1978.
Este hecho, y no algún otro, es el que, desde la aquiescencia democrática, prevalece desde la puesta en vigencia de la CONSTITUCIÓN’1978 el día 29-12-1978.
La regional condición humana de todos nosotros: los leoneses, prosigue despues del 29-12-1978  y , desde el orden constitucional, no tiene que esperar, ¡en modo alguno!, ningún tipo de perturbación.

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Placer y amistad (De mi puño y tekla)

José-Tomás Cruz Varela
Todos hemos escuchado en alguna ocasión, aunque actualmente con menos frecuencia, La  frase, consejo, refrán etc  “mezclar el sexo con la amistad nunca es conveniente” y siempre con un fondo de reproche o advertencia. Para empezar, la utilización del término “mezclar” no  resulta precisamente el más adecuado, debiendo sustituirse por el infinitivo mantener. Semánticas aparte, ha quedado comprobado que hasta la ciencia carece de una respuesta exclusiva, en función de los distintos estudios y encuestas realizados, motivo por el cual en muchos casos las conclusiones obtenidas son contradictorias.

En principio cabría plantearse hasta que punto resulta correcto el establecimiento de límites para el disfrute de este tipo de placenteras relaciones entre personas libres y sin compromisos, como igualmente el vincularlo y concebirlo exclusivamente bajo el prisma amoroso. El sexo puede resultar altamente gratificante sin necesidad de obligados sentimientos. No parece muy lógico tampoco que el hecho de mantener encuentros esporádicos implique la pérdida del amigo/a. Normalmente, cuanto más elevado es el nivel intelectual-cultural, la  posibilidad de ruptura es menor, lo que no significa que el cese de la actividad sexual suponga el final de  la  amistad.
 
 En otro orden, la influencia ejercida por la cultura religiosa, esencialmente en el mundo rural,  ha promovido y acompañado de un sentimiento de culpa tal actividad, que en nuestros días podría afirmarse que juega un papel intrascendente. La tendencia, más temprano que tarde, se orientará a considerar el sexo en estas circunstancias,  como un acto de intercambio natural de placer y aceptación mutua, sin que obligatoriamente represente un compromiso futuro al margen de regalarse satisfacción.

Obviamente y como todos los cambios culturales precisan de un tiempo de análisis y reflexión. Si debe erradicarse  la práctica del sexo a tenor de las condiciones expresadas en el párrafo anterior, cuando represente algún tipo de aprovechamiento del otro. Normalmente, el fracaso de las relaciones entre novios, parejas, matrimonios, aparece cuando una de las partes pretende conseguir “algo más” y sin contar con la aquiescencia del otro, nada que ver con el sexo mantenido voluntariamente como refuerzo de una amistad donde no existen obligaciones, exigencias ni exclusividades, con especial atención de esta última condición.

Son muchas las personas, hombres y mujeres, que sienten deseos pero sin que ello supongan ataduras, condiciones ni compromisos. De lo contrario, si no se asumen tales conceptos , lo aconsejable es desistir antes de que aparezcan  complicaciones, entre otras razones para no verse obligados a perder o romper una bonita e interesante amistad.

Algún día quizá lleguemos a ser capaces de no etiquetarlo todo, esencialmente referido a ciertas prácticas que si surgen y resultan..¡¡pues genial!! pero sin más aditamentos. Los ideales en el sexo como por ejemplo el de mantener el mismo interés, deseo, atracción y satisfacción con la misma persona durante toda la vida: o es una utopía o una de las partes finge y miente muy bien. Para otros, el solo hecho de verse obligados/as a tener sexo con la misma persona durante toda su existencia, les resulta sencillamente angustioso Si el lector de estas líneas no ha tenido nunca, o no se le ha presentado la oportunidad de materializar lo aquí expuesto en su época de libertad, absténgase de opinar, sensu contrario de lo sucedido con los expertos en estas lides, que sin duda podrán ilustrarnos y opinar infinitamente mejor que el pobre contenido de este escrito.

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