Leonoticias
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Fecha: marzo, 2017
Viento del pueblo
La Opinión de Luis Herrero 27-03-2017 | 8:13 | 0

»Parecía la inauguración del museo de cera de los actores socialistas de los últimos cincuenta años más que la presentación de una candidatura para liderar los nuevos tiempos.

 

Yo quiero ser llorando el hortelano / de la tierra que ocupas y estercolas, / compañero del alma, tan temprano. Murió de dolor, de frío y de hambre, enfermo, cautivo del franquismo. Lo mataron los que creían que las ideas se podían aherrojar como los tobillos de un presidiario o que la fuerza del pensamiento se detiene ante los muros rocosos de una celda carcelaria. Acabaron con su vida a los 32 años, sí, pero nunca lograrían amordazar su mensaje ni acallar su voz, que se volvió inmortal. Lincharon al hombre, pero no pudieron con sus poesías moldeadas por pletóricos sentimientos, ni con sus palabras que destilan amor ni con sus versos desgarradores sedientos de justicia. La poesía es un arma que trasciende a los más intolerantes, sean estos del signo que sean, y que el tiempo ha demostrado mucho más efectiva que las que empuñaron los levantiscos, con sus ruidos de sables y sus fusiles.

Para la libertad, sangro, lucho, pervivo / Para la libertad, mis ojos y mis manos / Como un árbol carnal, generoso y cautivo / Doy a los cirujanos. Cada individuo lleva en la mochila de sus recuerdos aquellas películas, canciones y libros que le permitieron asomarse al mundo y contemplarlo desde otra perspectiva en sus primeros años de juventud. Quien suscribe reconoce que, mucho antes de alcanzar la mayoría de edad, ya había quedado atrapado por sus versos, que leía en formato papel y que escuchaba interpretados por Serrat, Jarcha o Mocedades. Hoy resulta de justicia recordarlos porque este 28 de marzo se cumplen 75 años de la desaparición del poeta, 75 años de la muerte de Miguel Hernández.

Pintada, no vacía: / pintada está mi casa / del color de las grandes / pasiones y desgracias. No parece que en el acto de presentación de la tercera candidata a la Secretaría General del PSOE se acordaran del autor de Andaluces de Jaén, a pesar del aniversario de su fallecimiento. Allí estaban a otra cosa: al marketing del que dicen renegar, a la sobreactuación, al aplauso gratuito o al recuento de afinidades. Puede que de las tres sea la candidatura menos mala, frente a las de Pedro Sánchez y Patxi López. Pero también puede ocurrir que con una puesta de escena como la que exhibió este fin de semana, con las primeras filas repletas de tiranosaurios del partido, en lo que parecía la inauguración del museo de cera de los actores socialistas de los últimos cincuenta años más que la presentación de una candidatura para liderar los nuevos tiempos, Susana Díaz haya cometido un error de bulto. Un error injustificable. El PSOE, que vive los peores momentos de su historia, precisa de una profunda renovación. Por ello no parece la mejor manera de escenificar la puesta de largo de una candidatura a la Secretaría General el rodearse de cartuchos que, casi todos ellos, ya están quemados. Falló la puesta en escena, pero también falló el contenido. Aparte de que el IFEMA resultó un escenario frío y distante para un acto de estas características, la intervención de Susana Díaz recordaba más a una animadora de feria que a una persona con capacidad para liderar un proyecto político y con un discurso propio.

Tragedias

Llegó con tres heridas: / la del amor, / la de la muerte, / la de la vida. Si Miguel Hernández hubiera vivido en la Grecia antigua y fuese un espectador de los movimientos precongresuales del PSOE, a buen seguro se hubiera inspirado en ellos para escribir una tragedia. Porque mientras la Gestora muestra cada vez con menos disimulo sus querencias y no querencias entre los candidatos y Susana Díaz se estrenaba como aspirante a lideresa allende el Despeñaperros, Pedro Sánchez, desde el feudo de uno de los barones que estaban apoyando a la andaluza, llamaba a elegir a los militantes entre un PSOE del siglo XX (el que se congregaba en el IFEMA) o uno del siglo XXI (el que él mismo atribuye a su propia candidatura). Se lo pusieron fácil.

Umbrío por la pena, casi bruno, / porque la pena tizna cuando estalla, / donde yo no me hallo, no se halla / hombre más apenado que ninguno. Otras tragedias se han representado en las últimas fechas, cada una con su idiosincrasia: el epílogo leonés a las primarias del PP autonómico, los problemas que, como el rayo, no cesan en el hospital de León y sin que se rebanen las cabezas políticas de los responsables, la protesta de algunos porque unos escolares exponen sus manualidades sobre la Semana Santa en el mismo centro educativo donde cursan sus estudios. O la desgracia de vivir en unos tiempos en los que ya no se está seguro en ninguna parte: ni siquiera presenciando unos fuegos artificiales en Niza, un mercadillo de Navidad en Berlín o el Big Ben reflejado en el Támesis.

Carne de yugo, ha nacido / más humillado que bello, / con el cuello perseguido / por el yugo para el cuello.  Los biógrafos de Miguel Hernández no se ponen de acuerdo sobre el papel que desempeñó Luis Almarcha en la muerte del poeta. El que fuera también canónigo de Orihuela, llegó a financiar su primer libro de poesía Perito Lunas y, ya en la cárcel, cuando agonizaba, lo casó por la Iglesia. Pero la cuestión es si pudo salvarle la vida y no lo hizo. Porque influencias no le faltaban al religioso, como acreditó de inmediato: al año siguiente de morir el poeta, Franco lo nombró procurador en Cortes y poco tiempo después fue consagrado obispo de León.

Remembranzas de juventud, evocación a un gran poeta que le cantó a la vida y al amor, a la guerra y a la muerte, que denunció la tiranía y al tirano. 75 años después de su muerte, la obra de Miguel Hernández sigue tan fresca como cuando la escribió.  Como actuales son los versos recogidos en Viento del Pueblo que apuntan directamente a León y a sus gentes:   …leoneses, navarros, dueños / del hambre, el sudor y el hacha, / reyes de la minería, / señores de la labranza, / hombres que entre las raíces, / como raíces gallardas, / vais de la vida a la muerte, / vais de la nada a la nada: / yugos os quieren poner / gentes de la hierba mala, / yugos que habéis de dejar / rotos sobre sus espaldas.

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Capullos de primavera
La Opinión de Luis Herrero 18-03-2017 | 7:03 | 0

»Lo único que los populares han conseguido es ofrecer un espectáculo de cuchillos largos, cartas marcadas, cambios de reglas a mitad de partido, árbitros parciales, desprecio a las bases y, sobre todo, mucha desorganización.

 

La primavera ha venido./Nadie sabe cómo ha sido. (Antonio Machado).

Llega, prematura, la estación que la sangre altera; en algunos hasta límites insospechados. El cielo límpido recibe radiante la buena nueva sobre la entrega de armas por parte de los terroristas de ETAEl tiempo ha puesto a cada uno en su sitio y nos queda un recuerdo imborrable para los policías y guardias civiles, jueces y fiscales, funcionarios, políticos, catedráticos y demás víctimas de la tiranía etarra. La primavera de la paz se ha instalado en España hace años, esta vez para quedarse. Atrás queda la negrura del fanatismo que intenta describir en Patria Fernando Aramburu, un invierno gélido que duró medio siglo y sesgó más de ochocientas vidas.

Como los capullos en primavera, en León brotan miserias cada día. FEVE, por ejemplo, es una de las vergüenzas que serpentean, sempiterna, por la noble piel del Reino. O la sanidadVuelven a cerrar una planta del hospital y vuelven los problemas para los profesionales y pacientes en medio del caos, de camas cruzadas y de la indiferencia de la mayoría de los grupos políticos. Parece como que este tipo de situaciones a fuerza de repetirse van perdiendo interés, que ya no sorprenden tanto ni generan la indignación que merecen.

De los problemas derivados por el afán de recortar en los gastos de sanidad no hablaron los precandidatos a la presidencia del PP de Castilla y León. En realidad no se pronunciaron sobre ninguno de los aspectos que interesan a los ciudadanos, pese a la prodigalidad mediática que se les dispensó. Los de la gaviota hicieron un amago de democracia interna abriendo las urnas justo cuando los inspectores del Banco de España terminaban de declarar, después de seis horas, sobre la mala praxis llevada por el consejo de administración en Caja España en tiempos en que era consejero el número tres del partido, Fernando Martínez Maillo. Un asunto sobre el que tampoco se manifestaron los aspirantes, a pesar de que el de Zamora se volcó con el candidato ganador.

Ni participación ni fair play

Pero nada es lo que parece. Por mucho que se anuncie la llegada de la primavera de las primarias al PP, los hechos han demostrado que no hubo democracia interna ni capullo que se le parezca. Tampoco hubo juego limpio entre los candidatos. Lo único que los populares han conseguido es ofrecer un espectáculo de cuchillos largos, cartas marcadas, cambios de reglas a mitad de partido, árbitros parciales, desprecio a las bases y, sobre todo, mucha desorganización.

Llaman democracia a un apaño en el que de 48.000 militantes en toda la autonomía solo permiten votar a 6.000, un 12% del total. Insultan a la inteligencia de los ciudadanos cuando en León, la provincia con más afiliados, el porcentaje de los que permiten votar apenas llega al 6%, el menor de la comunidad. El PP de Castilla se mofa del PP de León cuando permite que en el feudo de Mañueco puedan votar más del doble de militantes que en León, a pesar de que León cuenta con más del triple de militantes que Salamanca. El derecho a la participación de los ciudadanos es un argumento que, en sede judicial, desenmascararía esa pantomima de primarias de los conservadores. Hasta el propio presidente del PP leonés habla de “agravio territorial” para los militantes de esta tierra. Se trata del mismo agravio, pero multiplicado a la enésima, que venimos sufriendo el conjunto de leoneses desde que hace 34 años se constituyó la dichosa autonomía. En este sentido bien está que los populares leoneses prueben su propia medicina, la misma que nos endilgan a los ciudadanos de a pie desde entonces. Cuánto mejor sería para todos que a León le llegara la primavera autonómica que tanto se le resiste.

Tampoco hubo juego limpio ni fair play que valga. Martínez Maillo, quien posiblemente tendrá que pasar por los juzgados de León no tardando mucho por su gestión en Caja España, puede aprovechar el viaje para explicar a orillas del Bernesga por qué mando a los hombres de negro de Génova a controlar el censo leonés, y no lo hizo en ninguna otra provincia de esta su comunidad. Se guardaron las formas, pero Maillo y Mañueco formaron un tándem pendenciero y sibilino hasta el mismo momento de cerrar las urnas. Sobre todo desde que los hombres de Herrera, otro de los grandes perdedores de las primarias, comenzaron a posicionarse a favor de Silván. Mientras el salmantino exhibió bajo una piel de cordero sus colmillos lobunos, el alcalde de León se presentó como un recental de sonrisa resignada. Toño ha comprobado en sus propias carnes que con amigos como su compañero y homólogo salmantino, no necesita enemigos.

Primavera interminable, la que ha disfrutado el PP de Castilla y León: en julio cumplirá nada menos que 30 años ininterrumpidos al frente del gobierno de la comunidad. A Juan Vicente se le puede cuestionar su gestión, pero no su templanza, su educación y su saber estar. La primera prueba a superar de la era Mañueco está señalada para dentro de dos años. Será el momento de comprobar si el PP continúa en racha o si el pupilo de Martínez Maillo sufre un traspié y enfila a su partido hacia un invierno glacial en la oposición, sin la calidez ni el colorido ni los capullos que se disfrutan con la llegada de la primavera.

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Toño en el disparadero
La Opinión de Luis Herrero 10-03-2017 | 6:46 | 0

»Si Toño se postula como candidato es porque El Jefe le ha dado el visto bueno o porque le ha pedido que se presentara, que son dos cosas distintas.

 

Bajan revueltas las aguas de los populares en la comunidad autónoma y eso en sí mismo ya constituye una novedad. Parece que Juan Vicente estuvo esperando hasta el último momento una llamada de Rajoy, pero el burgalés no tuvo quien le llamara. El número tres del PP a nivel nacional, el zamorano Martínez-Maillo, había advertido unas horas antes que “nadie era imprescindible” y que tenían “banquillo suficiente” para el relevo. Parecía una invitación o una despedida, con el silbido de cuchillos como telón de fondo. ¿Ha abandonado Génova al presidente de Castilla y León? Cuando decidió tirar la toalla y no presentarse a la reelección (puede que algún día se conozcan los verdaderos motivos de esta actitud), Juan Vicente intentó poner de acuerdo a Mañueco y a Silván para que presentaran una candidatura única. Fracasó. El epílogo a esta historia es conocido por todos: una vez más, recurre a la carta como medio para enviar recados a Rajoy.

Amargo regusto debe sentir Herrera al comprobar cómo, coincidiendo con su despedida como presidente autonómico de su partido, es la primera vez que pierde el control de la situación. Un regusto que, el político sereno que lleva dentro, nunca se va a permitir exteriorizar.

Mañueco y Silván, frente a frente. Ambos aseguran que son amigos y ambos se deshacen en encomios y lealtades ante la figura de Juan Vicente Herrera. Pero no dicen toda la verdad. Si fueran tan amigos como cuentan, deberían explicar qué motivos insuperables les ha impedido llegar a una candidatura conjunta. Y si su fidelidad fuera tan plena como cacarean, no se entienden que no hayan atendido la petición de su presidente en idéntico sentido.

Toño Silván es una persona amiga de sus amigos, leal con sus compañeros, disciplinada con su partido, honesta como gestor, de aspecto bonachón y siempre entregado a los deseos de Herrera. Otra cosa es la valoración que se haga del político y de su discurso, que muchas veces se atasca en expresiones huecas y en frases manidas. Él forma parte de esa clase de políticos que no se mojan ni en la ducha. Por eso está claro que si Toño se postula como candidato es porque El Jefe le ha dado el visto bueno o porque le ha pedido que se presentara, que son dos cosas distintas. No veo al alcalde de León tomando una decisión de este calado sin el consentimiento y apoyo de su amigo personal y mentor político. Lo que cabe cuestionarse es si la decisión de pugnar por la presidencia del PP autonómico se debe a una iniciativa personal del candidato o se trata de una maniobra inducida por el propio presidente de la Junta.

Pugna personal

Quedan otras incógnitas por despejar. Tanto Silván como Mañueco presentan un perfil político similar, ambos amamantados en los pechos de Juan Vicente, misma profesión, parecida edad. Vidas paralelas. ¿Qué les distingue? Los ciudadanos (y supongo que los militantes del PP) lo van a tener complicado a la hora de apreciar posiciones programáticas diferentes entre ambos candidatos o de discernir entre sus respectivas perspectivas políticas. El PP encara una pugna personal, no ideológica. El compadreo por el que se ofrecerá la secretaría general al que pierda la presidencia, como si fuese un premio de consolación, no ayuda a explicar la presentación de dos candidaturas. Tampoco el PP va a tener fácil hablar de renovación en sus filas cuando ambos candidatos llevan casi veinte años con responsabilidades en el partido y en la comunidad autónoma.

Resulta evidente que los populares necesitan rodaje en esto de las primarias. Porque establecer solo tres días para que cada candidato haga campaña en las nueve provincias, resulta surrealista. Parece como que el calendario congresual se hubiera fijado en el convencimiento de que solo iba a presentarse un solo candidato.

¿Habrá bicefalia en el poder entre el partido y la Junta? Depende. Si gana Toño, le vendrá como anillo al dedo a Juan Vicente. Incluso puede que este dimita antes de finalizar el mandato para permitir a su pupilo que se presente a las elecciones desde la propia presidencia de la Junta. Otra cosa es la bicefalia en el partido, pues uno de los candidatos va a ser presidente y el otro secretario general. Si Mañueco y Silván no se pusieron de acuerdo para concurrir en una lista única, no parece que la relación a partir del congreso del PP, donde habrá un vencedor y un vencido, vaya a ser más sencilla.

Otra cuestión es la de los ayuntamientos, pues ambos candidatos son alcaldes. Al que pierda, su oposición le podrá recordar aquello de “si ni los tuyos te quieren, cómo esperas que nos fiemos los que no somos de tu partido”. Su posición política va a ser más débil que la que tenía antes del congreso del partido. Y para el que gane, por mucho que Toño diga que va a seguir siendo alcalde estos dos años, pase lo que pase, a nadie se le oculta que la gestión municipal pasaría a un segundo plano de su agenda. El nuevo presidente del PP de Castilla y León deberá afrontar los nueve congresos provinciales y posteriormente los congresos locales, deberá preparar a su partido para las elecciones municipales y autonómicas de dentro de dos años y lo más importante para él: deberá consolidarse como el líder en el que los ciudadanos confíen como presidente de la Junta de Castilla y León a partir de 2019. Porque como no alcance esa meta puede dar por amortizada su carrera política.

Demasiados frentes, muy inmediatos y decisivos como para que el nuevo presidente del PP autonómico se dedique plenamente a sus responsabilidades municipales. Otra cosa es que los vecinos tengan derecho a exigir a su alcalde plena dedicación a la gestión del ayuntamiento.

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Bello sexo, sexo débil
La Opinión de Luis Herrero 06-03-2017 | 12:29 | 0

»Queda mucho por hacer hasta aplastar las ínfulas que demuestran los que te quieren débil para que ellos se sientan fuertes; pero hay que ganarles, mejor, arrollarlos.

 

 

Débil te dicen, y seguro que no es por la fuerza física que puedas demostrar o dejar de demostrar. Que también, y si no que se lo pregunten a Lidia Valentín. Débil te ven los que aspiran a consolidar su supremacía sobre todas las personas del género, sobre todas las mujeres; una superioridad que les permitiría mantener los roles de dominada/dominante, obediente/obedecido o vasalla/señor.

Porque en su mero enunciado, sexo débil/sexo fuerte, subyace precisamente la idea de establecer rangos, controles y dominios propios de culturas antediluvianas o de ideologías ultramontanas que se sitúan en las antípodas de las sociedades tolerantes y democráticas. Ya en las Partidas se manifiesta que «de mejor condición es el varón que la muger en muchas cosas, e en muchas maneras». En tiempos de los romanos las féminas tenían la consideración de imbecillitas sexus. La mujer como ser inferior y el hombre como ser superior, ellas sometidas a ellos; el sexo débil a expensas del sexo fuerte.

Unas premisas que las leyes españolas han mantenido, salvo honrosas excepciones, hasta la Constitución de 1978. Durante el franquismo la mujer estaba obligada a obedecer al marido y a seguirlo allá donde fijara su residencia, el marido era el representante de su esposa, esta tenía prohibido comparecer en juicio sin la licencia de aquel y a las jóvenes se las obligaba a permanecer en el hogar paterno hasta que se casaran o entraran en el convento.

Mujeres trabajadoras siempre han existido, aunque no siempre se las ha reconocido ni su capacidad ni el trabajo que realizaban. En estas fechas en que el mundo celebra el Día de la Mujer Trabajadora, cabe echar la vista atrás y asombrarse de las condiciones laborales que padecieron durante buena parte del siglo pasado: la mujer casada necesitaba de autorización del marido para formalizar el contrato de trabajo, la licencia maritalis, y el marido podía exigir que le ingresaran directamente en su propia cuenta bancaria la remuneración correspondiente al trabajo de ella. Criar hijos y atender al marido eran las tareas que correspondían al sexo débil, a la mujer. Por esa razón contraer matrimonio constituía causa de despido, sin derecho a indemnización.

Diccionario machista

Débil te siguen diciendo, a pesar de lo que han cambiado los tiempos para bien. Sin ir más lejos la RAE insiste en mantener en su diccionario los conceptos de sexo débil y sexo fuerte (o sexo bello y sexo feo) para definir, respectivamente, al conjunto de mujeres y al conjunto de hombres. Ahí sigue, a pesar de lo arcaico del contenido y de la atávica concepción que subyace en esa terminología. Pero algo se mueve desde que una joven de dieciocho años ha conseguido más de 86.000 adhesiones, entre ellas la mía, para suprimir ambas definiciones a través de la plataforma change.org y ha revolucionado las redes sociales.

Débil, siempre débil te quieren los sectores más reaccionarios. Como Korwin-Mikke quien sostuvo en la eurocámara que «las mujeres deben ganar menos porque son más débiles, más pequeñas, menos inteligentes». Resulta curioso comprobar cómo este misógino polaco, al igual que el DRAE, insiste en utilizar el adjetivo débil para referirse a las mujeres. Pero lo que ya resulta intolerable es que se emplee tan denigrante expresión para promover la desigualdad, algo que va en contra de las leyes europeas y nacionales, y más aún si se realiza en el máximo órgano de representación democrática de la Unión Europea.

Otra cosa es que la polvareda que se levantó a raíz de esas declaraciones se la podían haber ahorrado sus señorías. Hubieran prestado un servicio mejor a las mujeres y a su dignidad si las fuerzas empleadas en contestar al ilustre carcamal se emplearan en combatir la desigualdad salarial entre hombres y mujeres en Europa. Una brecha que en España supone un 23%, unos 6.000 € al año.

Débil te pintan el futuro quienes siguen anclados en la caverna. No son tiempos fáciles para los derechos humanos en general, tampoco para los derechos de las mujeres. El propio Korwin-Mikke llegó a cuestionar el derecho al voto de las mujeres. Aunque la palma en materia de despropósitos se la lleva el presidente de los Estados Unidos cuando define a las mujeres como objetos estéticamente agradables y defiende que llevar el burka es más fácil para las mujeres porque así se ahorran el maquillaje.

Queda mucho por hacer hasta aplastar las ínfulas que demuestran los que te quieren débil para que ellos se sientan fuertes; pero hay que ganarles, mejor, arrollarlos. Por eso la solicitud planteada a la Academia de la Lengua para que retire del diccionario la expresión sexo débil debería ser atendida de manera inmediata. No basta, como han señalado desde la RAE, con que se introduzca una marca de uso para advertir que se utiliza «con intención despectiva o discriminatoria». El diccionario oficial de una lengua que sirve de vehículo de comunicación a más de 500 millones de personas debe retirar esa locución por machista, por obsoleta y por ofensiva. Sería una buena manera de responder a los elementos más reaccionarios del cosmos mundial y también constituiría una magnífica noticia para celebrar este año el Día de la Mujer Trabajadora.

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Otro punto de vista de la actualidad por Luis Herrero Rubinat