Leonoticias
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Fecha: abril, 2017
El impuesto de los muertos
La Opinión de Luis Herrero 29-04-2017 | 7:42 | 0

»Ciudadanos debería explicar por qué presume de eliminar el impuesto de sucesiones en Murcia mientras en Valladolid firma mantener a Castilla y León como la quinta autonomía con mayor carga impositiva

 

En las últimas semanas miles de personas se han echado a la calle para protestar por ese anacronismo injusto, esa auténtica antigualla que grava a los hijos y a los cónyuges por heredar o por donar. Un impuesto que divide a los españoles en dos clases, los que lo pagan y los que se libran de él. Resulta lógico que en las autonomías del primer grupo, aquellas que padecen este gravamen, se sucedan las manifestaciones exigiendo su supresión. Asturias, Andalucía, Aragón y Extremadura conforman las cuatro comunidades que más carga impositiva someten a las sucesiones y las donaciones, y en ellas se han desarrollado las protestas más multitudinarias en contra de este tributo. La siguiente más gravosa, la quinta de entre diecisiete autonomías, es Castilla y León.

En un ejemplo práctico difundido por varios medios nacionales pueden apreciarse las diferencias de las obligaciones tributarias de los herederos, en función de la comunidad donde residan. Ante una situación idéntica, mientras un leonés tendría que pagar casi 90.000 euros, a un gallego se le reduciría el gravamen a la sexta parte (15.000 euros), un riojano pagaría treinta veces menos que el leonés y madrileños y cántabros liquidarían el tributo con poco más de 1.000 euros en cada caso. Eso significa que, por la misma herencia, un vecino de Boca de Huérgano estaría obligado a satisfacer 75 veces lo que pagaría si viviera en Potes. Un escándalo en toda regla. Todo un despropósito para los leoneses cuyo responsable, la Junta, desgravaba el 99% del impuesto hasta el año 2012.

Castilla y León es la comunidad, de entre las gobernadas por los conservadores, donde el impuesto es más alto. Resulta curioso comprobar cómo el PP a nivel nacional presume de gobernar las comunidades que menos gravan las sucesiones y donaciones, pero nada dice sobre la autonomía que ocupa el quinto lugar en presión impositiva por este concepto. Nada dice sobre la desigualdad tributaria que soportan ciudadanos de comunidades limítrofes y gobernadas por el mismo partido. En los próximos días, cuando se discutan los presupuestos autonómicos, Juan Vicente Herrera y los procuradores leoneses del PP deberían explicar por qué un berciano tiene que tributar seis u ocho veces más que un gallego y un vecino de Coyanza o de Sahagún incluso multiplicará por cien lo que se paga en Madrid por las mismas sucesiones o donaciones.

Murcia

Precisamente, mientras se presentaban los presupuestos de Castilla y León, en otra comunidad, en Murcia, debatían la investidura del nuevo presidente. Tanto los presupuestos de la Junta como la investidura del presidente de Murcia son fruto de pactos entre el PP y Ciudadanos. Se trata de los mismos actores, en ambos casos se refieren de una u otra manera al mismo impuesto, el de sucesiones y donaciones, pero no llegan a los mismos acuerdos. Ni parecidos.

Porque mientras en Murcia Ciudadanos se ponía la medalla por haber conseguido, directamente, la supresión del tributo, el presupuesto presentado en Valladolid se limita a elevar el mínimo exento de 250.000 a 300.000 euros. Nada que ver entre un caso y otro. De modo que la formación naranja debería dar explicaciones. Y muchas. Ciudadanos debería explicar por qué presume de eliminar el impuesto de sucesiones y donaciones en Murcia mientras en Valladolid firma mantener a Castilla y León como la quinta autonomía con mayor carga impositiva. Por qué en la región mediterránea defiende la supresión del impuesto y a orillas del Esla, del Bernesga o del Sil persevera en sus efectos injustos. Por qué en otros lugares apoya la idea de que las transmisiones entre parientes más próximos no deben tributar y en León practica exactamente la política contraria. ¿A qué juega Ciudadanos? ¿O, sencillamente, es que en Murcia tiene negociadores más competentes que en León?

Tanto el PP como Ciudadanos muestran una desfachatez ilimitada al presentar discursos antitéticos según de qué territorios se trate. En este caso se trata del impuesto de los muertos (sucesiones) y de los vivos (donaciones). Pero a la vista de sus políticas erráticas, de sus incoherencias en términos de doble tributación para algunos y para otros no, y del atentado que cometen contra el principio de igualdad para todos los españoles, más parece que tratemos de una sempiterna concatenación de desatinos. O del impuesto de los listos y de los tontos: de las autonomías que lo pagan y de las que lo eluden. O de los pueblos que obligan a sus parlamentarios autonómicos a aprobar leyes tributarias equilibradas, y del resto. Al final, llegaremos a la conclusión de siempre: que hay mucho vivo suelto y que sus desmanes los pagamos todos. Hasta los muertos.

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Cloacas
La Opinión de Luis Herrero 22-04-2017 | 8:36 | 0

»Podemos pasea en autobús las miserias de los dos principales partidos políticos y a Pedro Sánchez le han puesto en bandeja la victoria en las primarias del PSOE

 

Pasada la semana de Pasión, todo hacía prever que comenzaría el vía crucis para el Partido Socialista en su travesía incierta hasta resolver el liderazgo. Sobre el papel le tocaba al PSOE sufrir, sacudirse aún más en el proceso catártico en el que se encuentra, exhibir sus desgarros sin tapujos hasta el punto de que los candidatos ni siquiera se saludan cuando coinciden en el homenaje a Carme Chacón. ¿Qué mensaje están transmitiendo a los ciudadanos quienes aspiran gobernar el país, pero ni siquiera demuestran la educación de dirigirse la palabra entre los suyos?

Pero, en contra de lo previsto, el auténtico calvario de la semana lo sufrió el PP. La citación de Mariano Rajoy para que acuda a declarar a la Audiencia Nacional como testigo y sobre todo la detención del expresidente de la comunidad de Madrid, Ignacio González, ha dejado hecho unos zorros al gobierno de España y al partido que lo sustenta.

Los datos que se van conociendo sobre los ilícitos en que pudo incurrir González (Ignacio) recuerdan cada vez más a la época de González (Felipe), cuando desde ministros, secretarios de Estado, presidentes autonómicos, directores de la Guardia Civil, directores del Banco de España o directores del BOE pasaban a diario por los juzgados.

Ahora el aparato el aparato del PP le pide la cabeza a Esperanza Aguirre, le exige que se inmole. Necesitan un cabeza de turco para calmar las aguas. Ella. La expresidenta de Madrid ya había justificado su dimisión al frente del PP madrileño por culpa “in vigilando”: no tenía conocimiento de las actividades ilícitas de sus colaboradores, pero debe responder por no haber sido más meticulosa, por no haber vigilado los desmanes que se estaban produciendo en su entorno político. Entonces, febrero de 2016, dimitió de sus cargos orgánicos en el partido. Pero mantuvo su escaño como concejala y portavoz de su grupo en el ayuntamiento de Madrid.

Culpa in vigilando

Me parece correcto que el aparato de su partido le pida que dimita de las responsabilidades institucionales que aún conserva. Ya está tardando: debería haberse ido hace años, cuando se empezaron a destapar las diferentes tramas que se fraguaron a su alrededor o cuando el juez envió a prisión a Francisco Granados. El PP necesita insuflarse ánimos, regenerarse y, sobre todo, tener un discurso creíble. Lo que ya no entiendo es que el partido del gobierno pretenda transmitir una actitud ejemplarizante frente a la corrupción y limite la culpa in vigilando a la lideresa. A nadie más.

Porque tan honorables pueden ser las trayectorias políticas de Esperanza Aguirre como las de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal. Y la misma responsabilidad de vigilancia cabe exigir a la única mujer que ha presidido el Senado por los casos de corrupción en su comunidad, como a sus dos jefes directos por los escándalos protagonizados por dirigentes del PP que salpican la geografía nacional. La misma. Cabe preguntarse con qué autoridad moral Rajoy/Cospedal van a exigir la dimisión de Aguirre mientras ellos se mantienen en sus tronos. Qué coherencia demuestran cuando a ellos como presidente y secretaria general del PP nacional les ha reventado casos de corrupción por todas partes, desde Baleares a Valencia, desde Murcia a Galicia o desde León a Andalucía. Dónde están la regeneración, la contundencia frente a los corruptos, las respuestas ejemplarizantes, si quienes tenían la obligación de erradicar estos fenómenos de la vida pública han convertido el patio político nacional en una cloaca hedionda y ellos mismos se aferran con denuedo a las más altas poltronas del poder.

Mientras el dúo conformado por Rajoy y Cospedal no se retire de la vida pública el PP no podrá ofrecer una imagen de credibilidad ni de contundencia en su lucha contra los corruptos.

Del otro lado del espectro político, Podemos airea en autobús las miserias de los dos principales partidos políticos y a Pedro Sánchez  le han puesto en bandeja la victoria en las primarias del PSOE. Un partido este que el único mensaje que transmite con nitidez es que cada vez está más de aquella manera, más partido. Luego algunos se extrañan de que los ciudadanos hayan entrado en ese bucle tan peligroso como imprevisible al considerar a los políticos uno de los principales problemas que aquejan al país.

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Santarrostru
La Opinión de Luis Herrero 17-04-2017 | 12:20 | 0

 

»Me quedo con el talento de esta gente extremeña/leonesa, tenaz, infatigable, apasionada por el séptimo arte, que ha conseguido que el milagro se vuelva a producir.

 

A veces la distancia entre un proyecto quimérico y su materialización es tan corta/larga, tan sencilla/complicada, como poner una fe desbordante en el objetivo y asumir cuantos sacrificios requiera su consecución. Y todo ello aderezado siempre con mucho cariño, pues también a los sueños hay que ponerles amor para allanarles el camino para que se cumplan.

Estas reflexiones me surgieron cuando en febrero de 2014, en un abarrotado Auditorio Ciudad de León, cayó el telón tras proyectarse Territoriu de bandolerus. En ese momento el edificio parecía que iba a sucumbir ante la emotividad de los aplausos con que el público asistente, puesto en pie, celebró la película. Idéntica actitud manifestarían quienes acudieron a su presentación en todas los pueblos y ciudades donde se ha proyectado. Con esa reacción espontánea, los espectadores, así como la amplia repercusión mediática y los galardones obtenidos por el filme, reconocían el magnífico trabajo realizado. Arrastradas por el director Néstor del Barco, un elenco de más de doscientas personas obraron el pequeño/gran milagro que representa la cinta que se acababa de visionar. Porque la película engancha desde el primer momento, emociona y pone al público en la piel de los personajes en cada escena, como si todos los que interviniesen en ella fueran profesionales o como si el filme tuviera un presupuesto millonario, con subvenciones a cargo del erario público todavía más millonarias.

Pero la realidad es muy diferente y mucho más meritoria: Territoriu de bandolerus surgió de un grupo de autodidactas y nunca gozó del maná/financiación con cargo al contribuyente. Pelillos a la mar: las ganas de hacer cosas y de hacerlas bien bastaron a los responsables de la cinta para suplir las carencias personales y las limitaciones económicas. Y consiguieron convertir una entelequia que anidaba en sus cabezas en una obra de arte.

Salamanquesa

Ahora se nos anuncia el estreno de una nueva película dirigida por Néstor del Barco, Santarrostru, que se presentará en León el próximo sábado 6 de mayo.

Santarrostru (salamanquesa en Extremadura) llega trufada de guiños a León. El director, un fenómeno del celuloide, reside en León y considera que su alma es leonesa y su corazón extremeño. Las escenas están rodadas en Ferral del Bernesga, en el campo de golf de San Miguel del Camino y en la capital leonesa, además de en la localidad cacereña de Serradilla, de donde es oriundo el director y donde se rodó Territorio de bandolerus, y en Monsanto (Portugal). La banda sonora corre a cargo, entre otros, de Luis Quiroga, y del coro Vegazana de León. Vuelven los actores leoneses, Goyo Sarmiento, quien ya bordó el papel de malo en la película anterior y ahora repite en esa representación, José Luis Ramos o Javier del Barco, y surgen otros nombres de León como Alberto NicolásAriadna Borge, Rodolfo Herrero, Miguel Ángel Barajas, Javier Bermejo, Inés Diago o María José Pavía.

Me quedo con el talento de esta gente extremeña/leonesa, tenaz, infatigable, apasionada por el séptimo arte, que ha conseguido que el milagro se vuelva a producir. Me quedo con sus mujeres/hombres, con sus padres/hijos, con el sentido de la amistad de todos ellos, para entre todos hacer más llevadera la aventura de hacer cine: cine del bueno. Su fe ha vuelto a mover montañas. Ellos sí que pueden presumir de que después de superar mil contratiempos durante dos años han conseguido un final de película.

Cuando coincida con alguno de estos protagonistas por las calles de León, las tiendas de San Andrés del Rabanedo, los bares de Trobajo, donde Mundo o en alguna de las bodegas que tan bien conocen en Ferral, entre orujos de hierbas y gintonic les preguntaré para cuándo prevén volver a ponerse delante de las cámaras (o detrás, según de quién se trate). Para cuándo el tercer gran largometraje. Porque no hay dos sin tres. Y menos tratándose de amor al arte inoculado en las venas y que como en este caso resulta tan especial que es de cine.

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Tiempos de pasión
La Opinión de Luis Herrero 10-04-2017 | 12:40 | 0

»Han pasado en cuestión de horas a presentar al leonés como el mejor candidato para presidir el partido en las nueve provincias a advertir que no representa la mejor opción para dirigir el partido, ni siquiera en la provincia de León.

 

 

Este año alumbra la Semana Santa con un cielo despejado y el astro haciéndose notar, suave y cálido, en el ánimo de todos. Brilla el cielo y redoblan los tambores, retumban las cornetas, toman las calles crucificados y dolorosas en sus tronos floridos pujados por cientos de cofrades. En León la Semana Santa se vive con pasión. Ansiosos, miles de hermanos aguardan durante todo el año estas fechas y cuando llegan se transforman, se les dispara la adrenalina y consiguen llenar de colorido, música y fervor los pueblos y ciudades de la provincia, empezando por la propia capital. Para ellos y para sus familias no hay otra cosa más importante ni otro tema de conversación: las cofradías, los pasos, las bandas, la imaginería, el momento de procesionar. Pero León en todas sus vertientes es tierra de contrastes y de matices, y al lado de quienes conciben la Semana Santa de la manera más tradicional, que ni siquiera significa más devota, conviven los que la disfrutan desde otro tipo de prisma. Porque esta es la tierra de la diversidad en sus comarcas, de foros y ofertas, de debates continuados. Es la cuna del parlamentarismo, bien que les pese a Mañueco y a Puigdemont aunque no han sido contestados con la misma intensidad uno y otro, puede que porque algunos sean tan dados a envalentonarse frente al que les queda lejos como a amilanarse cuando tienen enfrente a su interlocutor. La Semana Santa se viste de papones de mil cofradías, de limonadas que matan judíos, de chapas adineradas con las que no pudo ni el franquismo, de torrijas, de bacalao, de manifestaciones religiosas, de manifestaciones profanas y de genarines que procesionan su devoción por el orujo.

Son tiempos de pasión ante el terror, como lo demuestran los últimos atentados en Estocolmo y en Egipto. Los egipcios son un pueblo que se esfuerza porque el visitante se lleve un buen recuerdo de su país, que vaya hablando bien de esas tierras cargadas de historia, de faraones, de templos y de dioses, que a su regreso anime al mundo a conocerles. Un país bañado por el río más largo del mundo, o eso se creía hasta que las mediciones modernas otorgaron tal honor al Amazonas. El Nilo es un canto a la vida en mitad del desierto, una maravilla que a nadie deja indiferente, una fuerza magnética que invita a empatizar con sus lugareños y a compartir la panorámica con los compañeros de viaje. Las muertes provocadas por los terroristas constituyen un despropósito, pero también lo es el hecho de que por culpa de un puñado de fanáticos el turismo se resienta, y con él buena parte del futuro de miles de hogares egipcios.

Vía Crucis

Vía Crucis es, aunque de otro tipo, el que atraviesa León maniatado a Castilla. Los presupuestos del Estado de Rajoy para el presente ejercicio meten un tijeretazo del 40% a las inversiones previstas para esta tierra. León es la provincia que más sufre los recortes de toda la autonomía. Unos tijeretazos que destapan las vergüenzas de un gobierno (y de sus palmeros, Ciudadanos) cuando afirma que lo peor de la crisis ha pasado, que la recesión es historia, que en este ejercicio se va a batir un récord de recaudación y, al mismo tiempo, reduce las inversiones para León a niveles de hace quince años cuando gobernaba José María Aznar.

Pero en este tiempo de pasión, si hay que buscar a un eccehomo político, ese sería sin duda el alcalde de la capital. Es frecuente que la política aflore lo peor del individuo: sus ambiciones desmedidas, el juego sucio, el afán de medrar, las maniobras inconfesables, la capacidad de traicionar, de engañar, de noquear a quien le dedicas cada día la mejor de las lisonjas. Pocas veces se ha repetido tan a menudo la palabra amistad como en los últimos días, y en menos ocasiones aún se ha comprobado la vacuidad con que se pronuncia. Opino que la política, entre compañeros de una misma formación, no es el mejor lugar para hacer amigos y sí para perderlos. Tal vez por eso duelen más las felonías, las bajezas, las filtraciones interesadas de los supervivientes eternos del sillón, auténticos profesionales del juego sucio, el cambio continuado de lealtades, las cuchilladas por la espalda. Un millón de veces son preferibles las puyas del adversario, más elegantes y previsibles, que las cuñas de la propia madera. En los últimos días los leoneses hemos presenciado cómo algunos, demasiados, han hecho la cama a su amigo y compañero. Amigos y compañeros, (¿amigos?, ¿compañeros?), que han pasado en cuestión de horas a presentar al leonés como el mejor candidato para presidir el partido en las nueve provincias (y se supone que también para presidir el gobierno de la comunidad) a advertir que no representa la mejor opción para dirigir el partido, ni siquiera en la provincia de León. Se repite la historia de Judas y las treinta monedas en su versión más descarnada. Qué nivel, Maribel.

Al otro lado del escenario político, el PSOE aguarda temeroso a que concluya esta Semana Santa. A partir de entonces, para sus militantes, comenzará un muy particular vía crucis, cuyo final resulta imprevisible. Todavía quedan dos años para las próximas elecciones municipales y autonómicas, pero son muchos los alcaldes, procuradores y diputados provinciales de todos los colores que se juegan su futuro político (y económico) en las próximas fechas. Así que en este tiempo de pasión, los supervivientes políticos, aquellos que se aferran al sillón y justifican los medios con tal de alcanzar tal fin, se darán una tregua: se ocuparan más de las procesiones que recorren las calles leonesas que de las procesiones que van por dentro de cada uno de ellos.

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La chistera nacional
La Opinión de Luis Herrero 02-04-2017 | 8:19 | 0

Puede que Groucho Marx no estuviera tan desencaminado como algunos imaginan cuando advirtió que “la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

 

La actualidad de la semana pasada, como todas las anteriores desde hace una eternidad, como las que seguirán hasta no se sabe cuándo, ha estado polarizada por Cataluña. Que si el Tribunal Supremo notifica al Congreso la sentencia de inhabilitación a Francesc Homs, que si el Gobierno recurre al Tribunal Constitucional los presupuestos catalanes y pide que advierta al presidente de la Generalitat que el desacato a los jueces constituye delito, como si la ignorancia de la ley excusara de su cumplimiento, que si Rajoy como presidente del PP clausura el congreso del PP catalán. O que si Rajoy como presidente del Gobierno de España y prestidigitador mayor del Reino acude a un encuentro con empresarios catalanes y se saca de la chistera un conejo cifrado en 4.200 millones de euros de inversiones en infraestructuras para Cataluña.

Y ha sido esta última iniciativa la que ha removido más conciencias, más suspicacias, más sentimientos de agravio por toda la piel de toro patria. Desde Andalucía hasta Asturias, desde Valencia a Extremadura, la prensa local de toda España se ha hecho eco de una evidencia que sufrimos los españoles: mientras a todos, en mayor o menor medida, se nos aplican recortes, incluso en los servicios de mayor calado social como la Sanidad o la Educación, con la excusa de que hay crisis y escasean los recursos, el prestidigitador Rajoy encuentra miles de millones de euros para lucirse en un viaje institucional. Lo siguiente que muchos han pensado es que se trata de una venda para tapar la hemorragia de un secesionismo catalán atrincherado en sus dogmas, en su intolerancia. Y la conclusión a la que algunos llegan es que van a obligarnos a presentarnos todos como secesionistas, a negar nuestra condición de españoles como Pedro negó a Jesús o como quien pide la portabilidad de una compañía de telefonía a otra, para llamar la atención del Gobierno Central sobre las necesidades de cada territorio.

Presumo y llevo a gala el sentimiento de pertenencia a un gran país: siempre me he manifestado español por los cuatro costados y a mucho orgullo, aunque a veces esa declaración provoque interpretaciones erróneas o adscripciones indeseables. Pero, con idéntico tono categórico, también he advertido que no creo en esta España invertebrada y cainita, en este país de opresores y de oprimidos, en una nación donde una parte de sus políticos convierten la gestión pública en espectáculo y el resto se han enquistado en la contemplación y el momio mientras regiones enteras se desertizan social, cultural, demográfica y económicamente. Y no pasa nada. Tampoco puedo reconocerme en un país que niega el reconocimiento regional a León, la única región que ha sido borrada del mapa de las autonomías, una tierra que ha contribuido como ninguna otra a forjar la esencia de España.

Encaje de bolillos

Puede que Groucho Marx no estuviera tan desencaminado como algunos imaginan cuando advirtió que “la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. Al menos eso es lo que pensé cuando seguí algunas de las intervenciones que se escucharon en el Congreso del PP de Castilla y León este fin de semana. Apareció el prestidigitador de la chistera en Cataluña, pero esta vez descorbatado, con pinta de pobre, la americana de los mítines y sin otra cosa que ofrecer más allá de parabienes a todos y palmaditas a los más próximos. Vino para asistir al entierro de Juan Vicente Herrera como líder de los conservadores. Pero esta visita, a diferencia de la cursada a Barcelona a principios de semana, le salió barata. O mejor, gratis: ¿para qué iba a comprometerse con una tierra que aunque no haga nada por ella le sigue votando? Tan embelesado estaba Rajoy en Valladolid, capital de la autonomía considerada granero de votos de su partido, que restó un lustro, nada menos que un lustro, a los años que llevan gobernando: dijo que gracias a los militantes el PP debería estar otro cuarto de siglo ganando elecciones, cuando lo cierto es que no lleva veinticinco años, sino treinta (que cumplirá el próximo mes de julio) ganando elecciones y gobernando la Junta. O cuando el nuevo líder de la derecha autonómica proclamó que Castilla y León es la cuna del parlamentarismo y de la universidad más antigua del mundo (la de Salamanca), cuando la realidad es que tanto una como la otra tuvieron su origen bajo el reinado de Alfonso IX de León. No de Castilla ni de Castilla y León, señor Mañueco: de León, rey de León. Apagados los focos del congreso y desvelada la nueva ejecutiva podemos colegir que los populares en la autonomía  presentan un perfil más de derechas y menos de centro. Y que el PP autonómico ahora es aún más de Catilla y es aún menos de León, una tierra donde a sus militantes (a los que están al corriente de las cuotas y a los que no lo están) solo les queda relamerse de las heridas, de las humillaciones y de las fracturas sufridas en el proceso de primarias, y cruzar los dedos para que no se produzcan nuevos desgarros cuando se celebre el congreso provincial.

La política es un espacio para prestidigitadores, chisteras, conejos; pero también para los encajes de bolillos en los argumentos y en la dialéctica, aunque lo que salga sea un churro chabacano. Y es que en política todo vale. Porque el respetable no se subleva contra quienes, como Mañueco, les niega la identidad o les roba el protagonismo en la celebración de las primeras cortes democráticas del mundo o el mérito de fundar la primera universidad. Ni contra Luis Tudanca que se pregunta cuándo van a decidir los castellanos y leoneses sobre su futuro, como si el líder de los socialistas en Valladolid o el PSOE de Castilla y de León se hubieran caracterizado en algún momento por defender el derecho de los leoneses a decidir sobre su futuro, empezando por su futuro autonómico. Ni contra Tino Rodríguez quien se ofrece para dar lecciones de identidad leonesaPuigdemont (con cambio de reina incluido en uno de los libros que le recomienda para ilustrarse) cuando, en su condición de procurador autonómico, pertenece a un parlamento que precisamente supone la negación territorial de aquellas primeras cortes democráticas y al que el líder de los socialistas leoneses no parece que le haga ascos: ni a ese parlamento, ni a su configuración territorial, ni a lo que representa la comunidad autónoma en cuanto a negación de lo leonés. ¿O es que ahora que el PSOE está patas arriba, va a replantearse el discurso que mantiene respecto a León, al derecho de los leoneses a decidir su futuro autonómico o al diseño autonómico actual?

Unos y otros se aprovechan de que los ciudadanos apenas prestan atención a los políticos, a sus chisteras, a sus encajes de bolillos. Lo malo de esta situación es que, como ya previno Arnold Joseph Toynbee, “el mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan”.

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Otro punto de vista de la actualidad por Luis Herrero Rubinat