Leonoticias

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Autor: cristinadiazgutierrez_1423222151
me han utilizado, ahora qué?
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cristinadiaz | 14-11-2017 | 8:10| 0

La historia es simple, conoces a una persona, tenéis buena conexión y de la noche a la mañana, te haces imprescindible para ella. Te eleva a los altares, vas a ser su salvador/a o ella la tuya. Desde el primer día que quedáis, te hace confesiones muy íntimas, subraya que solo te las ha contado a tí,  eso te hace sentirte especial, ya que es alguien con el que te sientes a gusto e incluso atraído, aunque puede ser demasiado y sentirte un poco axfisiado, pero como también se presenta, con ese aire de víctima necesitada, cae en sus redes.

Los siguientes días, semanas, te va a necesitar para todo, mensajes a todas horas, quedar todos los días… te va a recordar todo el tiempo lo especial que eres para ella/él, y no dejará de planear cosas que tenéis que hacer juntos:  viajes, películas, libros, comidas… todo lo pone a tus pies. Supuestamente,  esa persona está ahí para ti, eso no para de recalcarlo, es algo mutuo, pero siempre termináis hablando de ella, siendo por lo genera,  alrededor de lo que gira, todo lo que hacéis. Quizás,  haya incluso, algo de juego de seducción,  ( si se crea esa ilusión, por supuesto hace que la otra persona se sienta más atraída y estará más dispuesta a satisfacer sus necesidades), aunque notarás que es un sí pero no, porque lo intercalará con mensajes de, esto es solo una amistad. Habrá conseguido que estés a su merced.

Y de repente...las cosas empiezan a cambiar, en tan solo dos meses,  ya no hay tanta necesidad de que dar todos los días, esa persona empieza a tener otros planes, ( lógico por otra parte), pero que empiezan a hacer que  ya no tenga tiempo para tí, los mensajes empiezan a escasear e incluso eres tú quien tienes que hacer el esfuerzo, puedes tener la sensación de que molestas o que no hay interés, pero al manifestarlo, muy dulcemente, te dicen que son ideas tuyas, pues esa persona sigue ahí, que no pasa nada porque no hableís un día, o que lo hizo pensando en tí…como siempre, con lo que, te sientes culpable, empiezas a dudar de lo que sientes y a dar más credibilidad a la otra persona que a ti misma. Si encima lo hace por ti!, como puedes ser así?, pero a partir de ese momento, cominzan las pegas, aunque siga recalcando que es tu fan número uno, comienza haber aspectos de tu conducta o carácter que ya no le gustan, e irá coincidiendo con un progresivo alejamiento, a veces incluso con un adios definitivo, si la persona es muy agresiva.  Si va de comprensiva y salvadora será más sutil, aunque al final también expresará que esas formas no le hacen bien, y como es una víctima, no lo olvidemos, tiene que protegerse, e incluso dirá que es para ayudarte.

A estas alturas, dependiendo de tu experiencia anterior, tu personalidad, tu autoestima… puede que te sientas angustiado, perdido, culpable, con la autoestima baja e intentes hacer malabarismos para que esa persona siga diciendo lo especial que eres y prestandote la misma atención, pero será en vano, ya no le sirves, ya ha cubierto su necesidad o a encontrado a otra persona que lo haga.

Si notas que caes en  este tipo de relaciones con frecuencia, o has caído, y no eres capaz de salir de ellas sin sentirte dañado y agotado por el esfuerzo, pide ayuda. En serio, no pasa nada, ERES IGUAL DE VÁLIDO/A.

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algo malo tiene que pasar…
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cristinadiaz | 31-10-2017 | 1:44| 0

Creo que casi todos hemos experimentado esa sensación: no puede irme todo tan bien, algo malo va a pasar. Parece como si tuvieramos que ser castigados por estar bien, porque las cosas nos vayan estupendamente: el trabajo, los estudios, la pareja, las amistades… Tanto es así que cuando nos preguntan, ¿qué tal estás?, ¿cómo te van las cosas?, inmediatamente sentimos miedo de decir que nos sentimos bien, que todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida van genial.

Por qué experimentamos esté miedo, qué nos lleva a sentirnos así?, nos parece un espejismo, algo irreal, un sueño del que nos vamos a despertar. Los motivos son varios:

superstición: no controlamos nada de lo que nos sucede, todo está movido en nuestra vida por circunstancias externas a nosotros, por lo tanto no somos hacedores de lo bueno, pero si podemos ser castigados por creernoslo demasiado.

pensamiento mágico: creencia por la cual sentimos que poniendonos en lo peor, no creyendonos lo bueno, podemos controlar los acotencimientos futuros.

baja autoestima: no creernos merecedores de sentirnos bien, de triunfar, de que nos quieran… por lo que vemos los acontecimientos positivos como sucesos excepcionales pero no reales, hechos fortuitos en los cuales nosotros somos elementos meramente ocasionales.

autosaboteaje: inconscientemente nos ponemos la zancadilla, para demostrarnos que no somos merecedores de lo bueno que nos está sucediendo.

creencia irracional: nos lo han inculcado desde pequeños.  No podemos festejar los éxitos demasiado, tenemos que ser humildes, no creernoslo demasiado por si acaso… hemos crecido con esa premisa grabada en nuentra memoria.

miedo a sufrir, a fallar, a fracasar: unido al resto de motivos comentados, a veces creemos que si nos fijamos en lo negativo o no exaltamos lo positivo de nuestras vidas no sufriremos, estaremos protegidos, prevenidos.

Entonces que hacemos, buscamos sucesos que confirmen nuestras creencias y miedos. Nos repetimos frases del tipo: demasiado bonito para ser real, ya lo sabía yo que no podía durar… con lo que nos mantenemos en la idea de que lo bueno no es real, solo lo negativo.

Lo cierto, es que la vida son etapas, circunstancias, a veces buenas, a veces regulares, y sí a veces malas. En ningún caso, significa que no merezcamos lo bueno que nos pasa, o que sea un espejismo o castigo divino por habérnoslo creído demasiado, si no simplemente que TODO PASA!.

Intenta disfrutar de lo positivo que pasa en tu vida, valoralo, celebralo, expresalo, compartelo con los demás y si te preguntan, dí: sí, me va fenomenal!. Aunque si te das cuenta que casi nunca puedes disfrutar de lo bueno que te ocurre, buscas ese matiz negro, ese pero… que te angustias pensando que vas a ser castigada/o, que no te sientes bien sintiendote bien, sufres sensación de incomodidad por ello, una constante infelicidad, o impedimento para poder valorar lo positivo de tu vida:  pide ayuda, en serio, no pasa nada, ERES IGUAL DE VÁLIDO/A!.

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¿ cómo nos llenamos?
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cristinadiaz | 23-06-2017 | 6:47| 0

Quizás el título de esta entrada sea confuso. Voy a explicar a que me estoy refiriendo con esta pregunta:  todos tenemos cuatro necesidades básicas, que son absolutamente imprescindibles, que cubramos para nuestra supervivencia: dormir, comer, beber y respirar. Estamos de acuerdo, que si no las satisfacemos nuestro organismo va a fallar y nos terminará provocando la muerte.

Pero, qué sucede con las necesidades que no son puramente fisiólogicas, esas que nos llevan a la autorrealización, enumeradas por Maslow en su pirámide.  Más concretamente, la necesidad de relaciones sociales, ya sean con la familia, amigos o pareja. De ahí la pregunta, cómo las cubrimos? cómo intentamos llenar esa necesidad de amor, apoyo, aprobación…?.

Primera aclaración,  si no llenamos esta necesidad no nos vamos a morir, nuestro organismo no va a deteriorarse, pero si nuestro sistema emocional o psicológico. Segunda aclaración, como no nos vamos a morir, no es sano vivir la necesidad de los demás como algo fundamental para nuestra supervivencia. Nos tenemos que preguntar, entonces,  de qué forma la cubrimos?, ya que si es una necesidad, tenemos que aprender  a satisfacerla de una forma óptima y sana.

Pongamos un ejemplo, se acerca la hora de la comida y nos sentimos  hambrientos, llegamos a casa y mientras esperamos a sentarnos a la mesa o preparamos la comida, vamos picoteando todo lo que nos encontramos, no porque realmente sea lo que queremos comer, si no por acabar con ese malestar, y lo hacemos de forma impulsiva. Lo que sucede a continuación, es que cuando nos sentamos a la mesa y tenemos delante el plato que realmente queriamos, ya estamos saciados y no nos apetece, lo comemos pero no lo disfrutamos. Nos hemos llenado pero no nos sentimos satisfechos e incluso,  muchas veces, ni alimentados.

Así es como actuamos, en nuestras relaciones sociales, con amigos, familia, pareja. Nos conformamos con lo que nos dan por no sentir el vacío de la soledad, la angustia a perderles, por sentirnos queridos o aprobados. Aceptamos actitudes, conductas de los demás que nos hacen sentir mal pero que nos ayudan a mantener esa necesidad a raya. Otras veces, somos nosotros mismos los que generamos esas relaciones  con una conducta sumisa y pasiva, donde nos esforzamos en agradar a los demás, anteponiendo sus interéses, necesidades o expectativas a las nuestras. No hace falta ni si quiera que ellos nos lo demanden o exijan, somos nosotros mismos los que ofrecemos nuestra cabeza en bandeja de plata con letrero luminoso de: HAZ CONMIGO LO QUE QUIERAS!. Es la Dependencia Emocional. Nos convierte en hambrientos constantes, que se conforman con los restos o con las migas de pan que nos quieran ofrecer, con miedo a pedir lo que nos merecen o realmente necesitamos.

Sí tenemos una necesidad social, sí necesitamos y es sano tener, sentir el respaldo de los demás, pero tenemos que preguntarnos: cómo queremos llenarnos?. Nos procuramos una cama cómoda para tener un buen descanso, bebidas refrescantes que nos sacien la sed, comida rica y nutritiva, a parte de sabrosa, respirar aire puro… nos vamos a conformar con cualquier tipo de relación?.

Si sientes que estableces con los demás relaciones basadas en la dependencia emocional y no te sientes capaz de cambiarlo por ti mismo/a, pide ayuda. En serio, no pasa nada, ERES IGUAL DE VÁLIDA/O!.

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y si…?
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cristinadiaz | 10-05-2017 | 12:25| 0

Y  si me despiden?, y si hago mal la entrevista?, y si se me olvida todo lo que he estudiado?, y si no le gusto?, y si me pasa algo o le pasa algo?, y si me deja, me engaña, le pierdo?… Cuántas veces nos ha pasado por la cabeza algún interrogante parecido?, en el ámbito del trabajo, de la pareja, los estudios, familia o relacionado con nosotros mismos, nuestras capacidades o habilidades para afrontar ciertas circunstancias.

Ésta  forma de pensar parece lógica, nos da la sensación de que estamos intentando planificar, anticipar los acontecimientos o solucionar posibles problemas que pueden aparecer.

Algunas personas lo utilizan como forma de prepararse para lo peor que les puede suceder, creyendo que así el impacto emocional será  menor. Otros  sienten también una falsa sensación de control sobre los acontecimientos venideros, les da seguridad, es un pensamiento mágico a modo de escudo protector, creen que así tienen todas las posibles opciones manejadas, el problema es que las vaariables son infinitas. En otras personas es la visión pesimiesta de la vida en general, la famosa ley de Murphy: ” si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal” y de hecho buscan, de forma inconsciente, todas las pruebas que confirmen dicha hipótesis, el efecto que se genera es el de  profecía autocumplida, confirmamos que teníamos razón y que no podemos hacer nada para  cambiar lo que nos sucede.

Si que a veces preocuparse ante una situación que es importante para nosotros y para la cual no encontramos solución en un principio, es normalEl problema surge cuando traspasamos la delgada línea de esa preocupación lógica y caemos en la anticipación negativa o preocuapación excesiva, caemos en un bucle que nos arrastra de una suposición a otra más negativa, cuyo resultado es magnificación de lo que lo que está sucediendo y el catastrofismo,  generándonos angustia, miedo excesivo, inseguridad, toma de decisiones erróneas o bloqueo.

Cómo podemos manejar estos pensamientos:

1. Intenta relajarte: intenta distraerte de esa situación o problema que te angustia.

2. Centrate en el aquí y ahora, en lo que está sucediendo en el presente.

3. No generalices, no te dejes llevar por el todo, nada, nunca, siempre, bien, mal.

4. Piensa, qué es lo peor que puede pasar y qué probabilidades reales hay de que suceda?

5. Trabaja tu autoestima, refuerzate, confia en tu capacidad para resolver cualquier situación. Recuerda las veces que ya lo has hecho antes.

Como dice un proverbio chino: si tienes un problema que no tiene solución, para qué te preocupas? Y si tiene solución, para qué te preocupas?.

Aún así si ves que te genera un malestar significativo y no puedes manejarlo, pide ayuda. En serio no pasa nada. Eres igual de Válida/o!.

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malos días
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cristinadiaz | 06-04-2017 | 6:42| 0

Hay momentos que todo se pone del revés, todo se ve gris, se vuelve oscuro, estás triste, nada te llena. Da igual que aparentemente tengas una vida perfecta. Aparece la tormenta, el desencadenante puede ser cualquier cosa: un problema en el trabajo, estudios, discusión con la pareja, amigos, levantarte con el famoso pie izquierdo o simplemente la antesala de un gripazo que no hemos visto venir… se vuelve oscuro el horizonte. En otras ocasiones, si que hay una circunstancia más relevante que lo puede provocar, problemas que crean una desadaptación, un terremoto en nuestras vidas y que llevan a ese temido estado negativo: tristeza, desmotivación, desasosiego, apatía, miedo, angustia, baja autoestima.

Ojo!!,  no estoy hablando de una depresión.  Estoy hablando de una mala racha, unos días, una semana, algo que parece eterno pero es breve, no se mantiene en el tiempo, ni en intensidad,  pero que nos genera malestar y más aún si nos fiamos de los “psicólogos” de nuestro entorno, que nos comentan lo mal que estamos y nos hacen el diagnóstico pertinaz: ansiedad, depresión… También  nosotros mismos  empezamos a cuestionar nuestro estado, ya que no es el habitual. Nos encontramos en un estado desagradable, molesto, inadecuado.  Según nuestro propio criterio, como  algo muy grave, porque nos asustamos al encontrarnos más de mediodía cabizbajos.

Cómo manejar estas épocas:

1. Aceptación: aceptemos estos cambios como algo normal dentro del discurrir de nuestras vidas. No siempre vamos a estar bien,  no pasa nada,  no luches contra ello. Tampoco te acomodes en ese estado,  te victimices, que mal estoy:  No paso por mi mejor momento pero puedo funcionar, este es el mensaje que puedes darte.

2. Es pasajero: no va a ser definitivo, no te vas a quedar anclado de por vida en este estado. Cuanta menos importancia le des, antes pasará.

3. No estés todo el día autoobservandote: tenemos la costumbre en esos momentos de analizarnos a cada instante.  Ya sabes que estás mal, no va a cambiar de un minuto para otro y recordarlo constantemente solo conduce a angustiarte y por tanto a sumirte  más en él.

4. Entiende como funciona: los estados o emciones desagradables son cansandos, pesimistas, nos cuestionan, critícan… no te identifiques con lo que en este moemnto te están diciendo, porque ese no eres tú, date cuenta que es un síntoma de ese estado, no le des bola, ignora lo que dice.

5. No pienses: como consecuencia del punto anterior,  no entres a valorar tu vida, a intentar encontrar solución a todos los problemas de la misma. Deja que la mente se calme, que el estado vaya pasando y entonces desde la tranquilidad, ya buscarás soluciones.  Es como si con 39º de fiebre quieres correr una maratón.

6. Centrate en el presente y actúa: obligate a no dar vueltas a tu pasado,  mucho menos al futuro, centrate en las actividades de tu día a día, no pares aunque no estés motivado o te encuentres cansado, dentro del estado en el que estás intenta funcionar,  haz cosas. Vale que no vas a ser el más conversador, ni el más chistoso o con más brio pero actúa.

Y sobretodo ten presente, esto también pasará!. Y si no eres capaz de manejarlo, pide ayuda a un especialista. En serio no pasa nada, eres igual de Válida/o!.

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Sobre el autor Tu mejor tú
Psicóloga cognitivo-conductual especialista en terapia con adolescentes, adultos y pareja, y entrenamiento en Mindfulness. En nuestra vida se producen momentos en los que nos sentimos bloqueados, y a pesar de poner en funcionamiento aquello que nos ha funcionado en otros momentos, no logramos salir de esa sensación de malestar.