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y si…?

Y  si me despiden?, y si hago mal la entrevista?, y si se me olvida todo lo que he estudiado?, y si no le gusto?, y si me pasa algo o le pasa algo?, y si me deja, me engaña, le pierdo?… Cuántas veces nos ha pasado por la cabeza algún interrogante parecido?, en el ámbito del trabajo, de la pareja, los estudios, familia o relacionado con nosotros mismos, nuestras capacidades o habilidades para afrontar ciertas circunstancias.

Ésta  forma de pensar parece lógica, nos da la sensación de que estamos intentando planificar, anticipar los acontecimientos o solucionar posibles problemas que pueden aparecer.

Algunas personas lo utilizan como forma de prepararse para lo peor que les puede suceder, creyendo que así el impacto emocional será  menor. Otros  sienten también una falsa sensación de control sobre los acontecimientos venideros, les da seguridad, es un pensamiento mágico a modo de escudo protector, creen que así tienen todas las posibles opciones manejadas, el problema es que las vaariables son infinitas. En otras personas es la visión pesimiesta de la vida en general, la famosa ley de Murphy: ” si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal” y de hecho buscan, de forma inconsciente, todas las pruebas que confirmen dicha hipótesis, el efecto que se genera es el de  profecía autocumplida, confirmamos que teníamos razón y que no podemos hacer nada para  cambiar lo que nos sucede.

Si que a veces preocuparse ante una situación que es importante para nosotros y para la cual no encontramos solución en un principio, es normalEl problema surge cuando traspasamos la delgada línea de esa preocupación lógica y caemos en la anticipación negativa o preocuapación excesiva, caemos en un bucle que nos arrastra de una suposición a otra más negativa, cuyo resultado es magnificación de lo que lo que está sucediendo y el catastrofismo,  generándonos angustia, miedo excesivo, inseguridad, toma de decisiones erróneas o bloqueo.

Cómo podemos manejar estos pensamientos:

1. Intenta relajarte: intenta distraerte de esa situación o problema que te angustia.

2. Centrate en el aquí y ahora, en lo que está sucediendo en el presente.

3. No generalices, no te dejes llevar por el todo, nada, nunca, siempre, bien, mal.

4. Piensa, qué es lo peor que puede pasar y qué probabilidades reales hay de que suceda?

5. Trabaja tu autoestima, refuerzate, confia en tu capacidad para resolver cualquier situación. Recuerda las veces que ya lo has hecho antes.

Como dice un proverbio chino: si tienes un problema que no tiene solución, para qué te preocupas? Y si tiene solución, para qué te preocupas?.

Aún así si ves que te genera un malestar significativo y no puedes manejarlo, pide ayuda. En serio no pasa nada. Eres igual de Válida/o!.

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malos días

Hay momentos que todo se pone del revés, todo se ve gris, se vuelve oscuro, estás triste, nada te llena. Da igual que aparentemente tengas una vida perfecta. Aparece la tormenta, el desencadenante puede ser cualquier cosa: un problema en el trabajo, estudios, discusión con la pareja, amigos, levantarte con el famoso pie izquierdo o simplemente la antesala de un gripazo que no hemos visto venir… se vuelve oscuro el horizonte. En otras ocasiones, si que hay una circunstancia más relevante que lo puede provocar, problemas que crean una desadaptación, un terremoto en nuestras vidas y que llevan a ese temido estado negativo: tristeza, desmotivación, desasosiego, apatía, miedo, angustia, baja autoestima.

Ojo!!,  no estoy hablando de una depresión.  Estoy hablando de una mala racha, unos días, una semana, algo que parece eterno pero es breve, no se mantiene en el tiempo, ni en intensidad,  pero que nos genera malestar y más aún si nos fiamos de los “psicólogos” de nuestro entorno, que nos comentan lo mal que estamos y nos hacen el diagnóstico pertinaz: ansiedad, depresión… También  nosotros mismos  empezamos a cuestionar nuestro estado, ya que no es el habitual. Nos encontramos en un estado desagradable, molesto, inadecuado.  Según nuestro propio criterio, como  algo muy grave, porque nos asustamos al encontrarnos más de mediodía cabizbajos.

Cómo manejar estas épocas:

1. Aceptación: aceptemos estos cambios como algo normal dentro del discurrir de nuestras vidas. No siempre vamos a estar bien,  no pasa nada,  no luches contra ello. Tampoco te acomodes en ese estado,  te victimices, que mal estoy:  No paso por mi mejor momento pero puedo funcionar, este es el mensaje que puedes darte.

2. Es pasajero: no va a ser definitivo, no te vas a quedar anclado de por vida en este estado. Cuanta menos importancia le des, antes pasará.

3. No estés todo el día autoobservandote: tenemos la costumbre en esos momentos de analizarnos a cada instante.  Ya sabes que estás mal, no va a cambiar de un minuto para otro y recordarlo constantemente solo conduce a angustiarte y por tanto a sumirte  más en él.

4. Entiende como funciona: los estados o emciones desagradables son cansandos, pesimistas, nos cuestionan, critícan… no te identifiques con lo que en este moemnto te están diciendo, porque ese no eres tú, date cuenta que es un síntoma de ese estado, no le des bola, ignora lo que dice.

5. No pienses: como consecuencia del punto anterior,  no entres a valorar tu vida, a intentar encontrar solución a todos los problemas de la misma. Deja que la mente se calme, que el estado vaya pasando y entonces desde la tranquilidad, ya buscarás soluciones.  Es como si con 39º de fiebre quieres correr una maratón.

6. Centrate en el presente y actúa: obligate a no dar vueltas a tu pasado,  mucho menos al futuro, centrate en las actividades de tu día a día, no pares aunque no estés motivado o te encuentres cansado, dentro del estado en el que estás intenta funcionar,  haz cosas. Vale que no vas a ser el más conversador, ni el más chistoso o con más brio pero actúa.

Y sobretodo ten presente, esto también pasará!. Y si no eres capaz de manejarlo, pide ayuda a un especialista. En serio no pasa nada, eres igual de Válida/o!.

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ORGULLOSA!

Hoy es un día agridulce para mí. Triste porque no tendríamos que tener un día para reivindicar los derechos de la mujer, no habría que reclamar algo que es inherente a todo ser humano. Y por otro lado feliz, feliz que la sociedad tome conciencia de la necesidad de darnos nuestro sitio, de que se luche por esa deseada IGUALDAD, que no se trata de pasar a una posición de superioridad, si no de paridad.

Por qué me meto en estos temas?,  primero porque soy mujer y segundo por los problemas psicológicos que sufrimos  las mujeres por la carga de prejuicios, etiquetas y presiones sociales, que no solo provienen de los hombres,  si no de entre nosotras mismas:

1. Tengo que ser femenina y comportarme como una mujer. Empiezo por este, porque  lo he sufrido en carnes propias, y tristemente más dicho por mujeres. Y yo siempre hago la misma pregunta: Qués es ser femenina y mujer?, maquillarme, llevar tacones, faldas, vestidos…? ser ultra sensible, callada, sumisa, no hablar de ciertas cosas…?. Y con qué fin tengo que ser más femenina?, gustar más al género masculino?… Pues yo queiero ser persona, no quiero solo ser una figura, una imagen, quiero ser Yo, porque quiero tener valor por ser Cristina, no mujer. Dejemos de generar complejos y estereotipos, luego nos echamos las manos a la cabeza por los trastornos de alimentación, obsesión por el aspecto físico, compras compulsivas, dependencia emocional…

2. Soy muy emocional. Vamos somos unas “locas del coño”, perdón por la expresión. También me ha pasado. Por expresar mi disconformidad, mi opinión crítica, gustos o desacuerdo, SOY UNA LOCA. Volvemos al papel de la mujer sumisa que no debe expresarse y menos ser contundente en sus ideas. Esto genera en nosotras inseguridad, miedo, falta de autoestima, dependencia hacia la opinión de los demás, desvalorización propia…

3. Tengo que  tener una pareja, ser madre, esposa...  Otra forma de indicarnos a lo que podemos aspirar. Recuerdo que de pequeña mi padre me decía:  “hija con ese carácter no va a ver quien te aguante”, y se refería a una pareja,  indicando que  mi futuro era tener un marido que me pudiera soportar. De hecho mis propias congéneres llegan a achacar mi mal humor a que éste sola.  No, yo tengo mal humor con o sin pareja, porque soy un a persona. Tener hijos, ahora te dicen pues haces bien no teniendolos,  pero con ese hilo de lástima.  Esto que causa psicológicamente que cuando estás sola parezca que estás haciendo algo mal, no sirves, no eres válida y más si encima no has tenido hijos. Baja autoestima, culpa, inseguridad, dependencia, frustración…

4. Hay ciertas cosas de las que la mujer no habla: SEXO. Si hablas de ello abiertamente y más si lo prácticas con parejas esporádicas, ya sabes lo que eres y lo que andas buscando, y no voy a decir la palabra, me niego. Parece que se nos juzga por un sexo que paradójicamente no podemos utilizar…

5. Por supuesto soy mujer mis capacidades son menores. Que decir de esto, ante cualquier error que cometamos está esa coletilla:” mujer tenías que ser”. No,  soy persona,  no se me da todo bien, y no se me tiene porque dar. Nuevamente inseguridad, complejo de inferioridad, dependencia…

Hagámonos un favor,  reforcemonos, creamos en nosotras. Hágannos un favor respétennos. Educad para que no vean un género, si no a una persona.

En serio,  ERES MUY VÁLIDA!!!

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el buen amor

Ésta es la semana del amor por antonomasia, eso nos han vendido y nosostros lo hemos comprad y es inevitable hacer una reflexión al respecto. En mi consulta,  es una de las demandas más frecuentes, los problemas causados por el amor, o mejor dicho el mal amor. He llegado a decir, claro está de broma, que a veces parece una consulta del amor. Porque aunque nos parezca difícil, una mala relación de pareja puede acarrear muchos problemas psicológicos: baja autoestima, angustia, miedo, inseguridad, falta de control sobre nosotros mismos, obsesiones… No estoy hablando de maltrato, si no simplemente de relaciones complicadas, insanas o tóxicas y se hace muy difícil salir de ellas.

El amor, según dicen, es el sentimiento más poderoso e increíble, ese que nos hace sentir mariposas en el estómago, alegría desmesurada y felicidad constante  y por eso lo buscamos. Pero si es eso,  por qué lo confundimos con dolor, sufrimiento y angustia?:

Primero:  porque definimos mal el amor. El amor tiene que ser tranquilidad, paz y bienestar. La anterior definición corresponde al amor romántico, esa perspectiva del amor idealizado pero nada realista y  es causa del resto de errores.

Segundo: el amor  todo lo puede. Canciones, películas, poemas… en las que  después del sufrimiento llega el tan ansiado:  juntos para siempre,  porque el amor ha vencido a todo los contratiempos. En la realidad no es así, el amor no todo lo puede y cuando es que no, es no. Cuando las cosas no funcionan, no van a funcionar…

Tercero: por amor se cambia. No es cierto, ni  sano. El amor tiene que ser realista, cuando te enamoras de alguien, te enamoras de lo que es, no de lo que esperas que vaya a llegar a ser. No va a aparecer la versión 3.0, olvidate.

Cuarto: por amor se puede hacer cualquier cosa. Esto es un amor pasivo, donde no se ponen límites. Se termina perdiendo la dignidad y el respeto a uno mismo. Todos tenemos que saber cuales son las fronteras que no vamos a permitir que se traspasen en nuestras relaciones. Hay que hacer concesiones, claro que sí, si no tampoco sería viable la relación,  pero hay que medir donde se pone el límite.

Quinto: contra el amor nada se puede hacer. Si estoy enamorada/o no puedo hacer nada, solo sufrir. Sin ti no soy nada, preciosa canción de Amaral,  pero lo cierto es que era, soy y seré. La persona que nos acompaña es eso, un compañero de viaje, no es nuestro sol, ni una necesidad básica para nuestra supervivencia. Así que aunque duela, que por supuesto duele, se puede estar sin ella.

Una pregunta que suelo hacer a mis pacientes es: Qué te mereces?. A causa de lo anterior se nos olvida.

Si estás en una mala relación, o has tenído una o estás pasando por una ruptura difícil y ves que solo/a no estás pudiendo salir, pide ayuda, en serio No pasa nada!. Eres igual de válido/a!.

 

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lo que está bien


Qué es lo que está bien?,  qué es lo correcto con respecto a como reaccionar con respecto a lo que nos hacen los demás?.  Se supone que tenemos que  ser mejores que ellos, maduros, compasivos, moderados, controlados, respetuosos, asertivos…  Y si nos han tratado fatal?, si han jugado con nosotros? si nos han herido?, si con nosotros no han tenido esa consideración, ni compasión, ni empatía?.  También tenemos que mostrarnos maduros, comprensivos y controlados?.  Pues yo creo que No. Creo que debemos  darnos el derecho del desahogo emocional y expresar  a la persona que nos a causado el daño lo que sentimos, intentando ser lo más empáticos posibles, sí pero respetandonos a nosotros mismo ante todo.

Parte de nuestro dolor emocional y como consecuencia de la ansiedad que sufrimos, viene por este motivo:  ser pasivos, callarnos lo que nos molesta, daña o enfada, supuestamente porque eso es lo correcto,  pensar en el otro antes que en nosotros, que eso es ser egoístas. Traspasamos una delgada línea entre ser buena persona y ser tonto, así de simple.

Desde la psicología se han definido  tres tipos de conducta en función de como nos relacionamos con los demás:

1. conducta pasiva:  tú- tú: pensando en no hacer daño al otro, que nos acepte y valore, aunque esa otra persona no nos tenga en cuenta.

2. conducta agresiva: yo- yo. Arrasamos, pisamos, no empatizamos con la otra persona. Solo nos interesamos por lo que queremos, sin importar lo que se pueda producir en la otra persona.

3. conducta asertiva: yo- tú. Pienso en mí, en mis necesidades, derechos, expectativas, sentimientos… y los defiendo sin olvidarme que el otro tiene esos mismos derechos, es decir, intento generar el menor daño posible a la otra persona pero dandome cuenta que a veces es inevitable.

Y a veces, solo a veces, es sano saltarse eso, soltar toda la porquería emocional que cargas,  y sentir esa liberación.

Si te identificas con la primera o tercera conducta y no consigues lograr expresarte como te gustaría y eso te hace daño en tus relaciones con los demás, pide ayuda a un profesional.  En serio no pasa nada, sigues siendo igual de válido/a!.

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bienvenida ansiedad

Te levantas de la cama y empieza la lucha:  cuándo aparecerá?, tendré hoy una crisis?,  a qué hora?,  estaré sola o acompañada?, me pasará en casa o en la calle?, los demás se darán cuenta?… Así es la vida de los que padecen ansiedad, una constante incertidumbre, una convivencia cruel y angustiante con un enemigo invisible que bloquea e impide, en muchos casos llevar una vida “normal”.

Cómo empieza,  gran parte de las veces hay señales que nuestra mente y cuerpo nos envian de aviso que ignoramos o no sabemos descifrar.  Pistas que nos van indicando que nos estamos desbordando a nivel psicológico pero  las ignoramos y continuamos hacia delante. Puede ser por estrés en el trabajo, miedo ante los examenes, dificultades a la hora de relacionarnos con los demás, problemas con la pareja, familia… comenzamos a sentirnos exahustos emocionalmente, seguimos peleando, hasta que nuestra psique dice basta, no puedo más. Digamos que es el mecanismo que tiene nuestro cerebro para llamar nuestra atención,para  hacernos ver que ya no podemos más. Tenemos que parar y analizar que nos está pasando.

LLega de forma súbita e inesperada: taquicardía, sudoración, sensación de mareo, hormigueo, nerviosismo, nauseas, llanto descontrolado, angustia, miedo a perder el control, a volverse loco, a morir, a sufrir un infarto…. la sintomatología es variada. Lo que es común  a todos los que la hemos sufrido es la sensación de descontrol: qué me ocurre!?.  Vas a urgencias, te examinan y el diagnóstico es demoledor: no tienes nada, es ansiedad. Te quedas desconcentardo y perdido: nada? ansiedad?, si he sentido que me moria, ha sido la peor experiencia de mi vida…pero no es nada. Un  ansiolítico y para casa, ya y si me vuelve a suceder?.

Primero: la ansiedad si es algo, es un problema psicológico,  y es importante. Que no se tenga una pierna rota no quiere decir que no sea real.  De hecho los síntomas están ahí y son físicos gran parte de ellos. Nadie se inventa una cosa así, y lo digo por propia experiencia. La diferencia es que el problema no proviene del cuerpo, viene de la mente que también es real y forma parte de nosotros. Si lo físico puede crearnos malestar psicológico, a la inversa sucede igualmente.

Segundo: la ansiedad es miedo al miedo. Siempre digo a msi pacientes, a modo de chascarrillo: fijate que tonteria,  pero no tiene nada de tonto. Es miedo a lo que creemos que nos puede suceder y dónde o qué nos puede acarrear.

Tercero: varia en intensidad y frecuencia. a veces puede ser breve con una intensidad muy elevada, otras más leve pero más continua. Lo bueno es que cuando consigues controlarla antes baja en intensidad y frecuencia.

Cuarto: las formas en las que se manifiesta son 3: respuesta fisiológica, los síntomas físicos. Respuesta cognitiva, los pensamientos atemorizantes. Y la respuesta conductual, respuestas de evitación a situaciones en las que creemos podemos sufrirla.

Por último el tratamiento: hay 2 caminos. 1 el “facíl” solo con ansiolíticos, que ayudan pero no nos enseñan a manejarla, con lo cual cada vez que aparezca vamos a tener que tirar de ellos. 2 el “difícil” aprender a manejar la ansiedad con ayuda de un especialista y si es necesario de tratamiento psicofarmacológico también como apoyo, no como solución principal.

Mi consejo: no esperes, nada más que tengas los primeros síntomas busca ayuda, esto hará que el problema se solucione en menos tiempo y con menor esfuerzo. Lo que estás sufriendo es porque eres luchador y fuerte, no por debilidad. En serio no pasa nada, eres igual de válido/a!!

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Sobre el autor Tu mejor tú
Psicóloga cognitivo-conductual especialista en terapia con adolescentes, adultos y pareja, y entrenamiento en Mindfulness. En nuestra vida se producen momentos en los que nos sentimos bloqueados, y a pesar de poner en funcionamiento aquello que nos ha funcionado en otros momentos, no logramos salir de esa sensación de malestar.