{"id":132,"date":"2016-11-09T20:31:36","date_gmt":"2016-11-09T19:31:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.leonoticias.com\/cartasaldirector\/?p=132"},"modified":"2016-11-09T20:31:36","modified_gmt":"2016-11-09T19:31:36","slug":"los-indeberes-del-profesor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.leonoticias.com\/cartasaldirector\/2016\/11\/09\/los-indeberes-del-profesor\/","title":{"rendered":"Los indeberes del profesor"},"content":{"rendered":"<p>Por Juan Pedro Rodr\u00edguez, profesor jubilado y autor de la <em>Gram\u00e1tica gr\u00e1fica al juampedrino modo<\/em> y de la novela <em>El parip\u00e9 o los desertor@s de la tiza<\/em><\/p>\n<p>Que se llegue a producir una huelga de padres contra los deberes que los profesores mandan a sus hijos para que sean realizados fuera del horario escolar es el s\u00edntoma \u00faltimo, por reciente, del desprop\u00f3sito general de los nuevos tiempos educativos. Y no porque la huelga sea un ataque frontal a la dignidad del profesorado, como se oye, o a la libertad de c\u00e1tedra, como se dice, o porque se trate de una reivindicaci\u00f3n de la conciliaci\u00f3n familiar, como aparenta, o del tiempo libre para la diversi\u00f3n juvenil, como ojal\u00e1 fuera, o porque revela el trasfondo de una rebeli\u00f3n contra el fracaso escolar, como deber\u00eda, o contra tanto desertor de la tiza y aficionado tecnol\u00f3gico como pulula ya entre la docencia, como ocurre. No. Que los padres se rebelen ya, con este u otro pretexto, contra el mismo sistema que sufrieron ellos mismos hace una adolescencia y media no es ning\u00fan desprop\u00f3sito, aunque les falta el tino que \u00fanicamente les dar\u00edan las tablas de los profesores que por aquellos a\u00f1os les dieron clase, como es mi caso.<\/p>\n<p>Los usuales deberes para la tarde o para el finde\u00a0 \u2013dicho claramente: <em>esos ejercicios que se dictan num\u00e9ricamente en la prisa del \u00faltimo minuto de la clase para que sean tra\u00eddos solucionados al inicio de la clase siguiente<\/em>, para entendernos todos-, son el detonante del s\u00edntoma del \u00faltimo desprop\u00f3sito educativo nacional porque, en s\u00ed mismos, si no est\u00e1n perfectamente pensados, calibrados y medidos por el profesor antes de ser mandados al alumnado, se pueden convertir, en la mayor\u00eda de los casos, -o, mejor, en la mayor\u00eda de los alumnos-, en algo <strong>innecesario,\u00a0 incoherente,\u00a0 incomprensible, inoportuno, ingrato,<\/strong>\u2026 y hasta<strong> injusto e imperdonable<\/strong>. Y es que ocurre simple y llanamente que cuando, tras el fragor de la hora lectiva, la inminencia del timbre lleva al profesor a escribir en la pizarra los n\u00fameros de los cuatro ejercicios de la p\u00e1gina 44, o dice con su \u00faltimo hilillo de voz \u201ctodas las actividades de esta p\u00e1gina\u201d, o cualquier otra salida semejante, lo \u00fanico que se est\u00e1 provocando es un problem\u00f3n familiar \u2013o, como m\u00ednimo, infantil- que sobrepasar\u00e1 con creces el inevaluable rendimiento pedag\u00f3gico-educativo que supondr\u00e1 en su asignatura la realizaci\u00f3n (o no) de la orden dada a tan variopinto grupo de subordinados.<\/p>\n<p>Los deberes son<strong> innecesarios<\/strong> cuando en la misma clase se ha procurado dejar el ratito conveniente para hacer los ejercicios all\u00ed mismo, sobre el terreno, recientes, sin apenas tomarlos como tales, tras la explicaci\u00f3n te\u00f3rica, en su momento justo. Guardar quince minutos o menos para los ejercicios es algo que \u00fanicamente suele hacer el profesor aut\u00e9ntico, aunque de todos es sabido que la casu\u00edstica de las aulas permite\u00a0 que haya alguna que otra en que ni siquiera d\u00e9 tiempo de explicar nada sobre lo que luego ejercitar nada. Pero \u2013si nos imaginamos el aulatipo, es decir, aquella en que el profesor llega s\u00f3lo 5\u00a0 minutos tarde, dedica apenas 10 a mantener el orden, y explica lo correspondiente al d\u00eda en 25 minutos- en la mayor\u00eda de las veces con 10 minutos de pr\u00e1ctica en la misma aula se hace innecesario hacer por la tarde lo que se <span style=\"text-decoration: underline;\">deber\u00eda<\/span> (este es el significado correcto de los \u201cdeberes\u201d, por su connotaci\u00f3n de lo \u201cindebido\u201d) haber hecho en el aula y ante un profesor expectante dispuesto para proporcionar in situ y en mil\u00e9simas de segundo la soluci\u00f3n de cada ejercicio a quien la precise. La tarde quedar\u00eda para quien no aprovechase bien en el aula (demasiados alumnos pierden demasiados ratos esperando que funcionen las tecnolog\u00edas colectivas o malusando las privadas) o para cualquier necesidad especial y puntual como lecturas, trabajos, res\u00famenes, refuerzos o ampliaciones.<\/p>\n<p>Los deberes son, tambi\u00e9n, <strong>incoherentes<\/strong> y muchas veces <strong>incomprensibles e inoportunos <\/strong>cuando han de ser realizados a las 7 de la tarde sobre algo que se explic\u00f3 a las 9 de la ma\u00f1ana porque obligan al alumno a tener que repasar de nuevo toda la teor\u00eda, lo que multiplica al menos por dos el tiempo necesario para su realizaci\u00f3n y multiplica tambi\u00e9n por dos las personas necesarias para su realizaci\u00f3n, pues si el alumno no consigue aclararse con el problema, el padre o la madre han de sustituir al profesor durante el mismo tiempo sin garant\u00eda de que se solucione correctamente lo pedido. Y ello en el caso de que el propio enunciado del ejercicio, la oportunidad de su realizaci\u00f3n precisamente hoy y la coherencia con el tema pertinente sean de evidencia absoluta, pues la mayor\u00eda de las actividades adolecen de tales repeticiones de nimiedades o del relleno de multitud de renglones de \u00ednfimo valor did\u00e1ctico y de tal c\u00famulo de acercamientos a ideas absurdas tra\u00eddas a colaci\u00f3n para tocar temas transversales que precisan de mentes despiertas para no perderse en la estulticia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n son los deberes <strong>ingratos<\/strong>, pero no por el esfuerzo que precisan \u2013que es la base del aprendizaje- sino porque impiden dedicar el exceso de esfuerzo a ellos dedicado a otras actividades de la vida de fuera del centro escolar: las tardes no son para seguir con lo del cole, sino para cualquier otra cosa que no tenga la m\u00e1s m\u00ednima relaci\u00f3n con ese enorme edificio en que pasa una criatura siete horas diarias encerrado como en una especie de recinto carcelario y en el que, junto a los pocos amigos que se tienen en esa edad, pululan muchos otros repetidores o de cursos superiores en actitud inhumana muchas veces, y con el agravante de que el dichoso lugar no tiene ni calles por donde escapar ni otras personas mayores a las que acudir que no sean los funcionarios que te han de aprobar. La tarde (y hasta el fin de semana a veces) ha de ser un inmenso recreo para el juego y el baile, para la familia y los amigos, para la tele o el m\u00f3vil, para la lectura o la tecnolog\u00eda, pero no para trastocar en suplicio vespertino lo que deber\u00eda haber sido un divertimento matinal.<\/p>\n<p>Pero, por encima de todo, los deberes pueden ser algo<strong> injusto <\/strong>rayano en lo <strong>imperdonable<\/strong>: es muy f\u00e1cil, y r\u00e1pido, decir con un hilillo de voz o escribir con n\u00fameros en la pizarra el listado de los deberes concretos que han de ser realizados; a\u00fan m\u00e1s f\u00e1cil es decir a continuaci\u00f3n en un par de segundos que quien no los traiga hechos tendr\u00e1 un cero en la evaluaci\u00f3n, o que ser\u00e1n corregidos uno por uno, o que se olvide de aprobar el que tenga tachones o el que\u2026 Semejantes modos de remachar la urgencia de la tarea que se avecina para la tarde provocan en el alumnado una casu\u00edstica de reacciones individuales que para s\u00ed quisiera un psic\u00f3logo comprometido con la adolescencia: desde el que vomitar\u00e1 la comida en casa por el temor que lleva en el cuerpo hasta la que no har\u00e1 ni un solo ejercicio porque pasar\u00e1 ol\u00edmpicamente de ello o se los robar\u00e1 en un rato al que ella ya sabe, desde la que se quejar\u00e1 de que son pocos hasta el que ver\u00e1 en uno de ellos la oportunidad semanal de poder hacerlo en grupo en casa de quien \u00e9l ya sabe. El caso es que todos, absolutamente todos, volver\u00e1n indefectiblemente y por ley a la clase siguiente. Y con los deberes hechos. Y all\u00ed puede ocurrir ya lo imperdonable por injusto. Contando con que se trate de un solo folio por asignatura, al inicio de cada clase el profesor tiene que tomar la disyuntiva de dedicar medio minuto a la correcci\u00f3n de esos deberes (lo que le ocupar\u00e1 un m\u00ednimo de 20) o no dedicarlos, lo que le provoca entonces un dilema: o recoge las libretas para llev\u00e1rselas\u00a0 o empieza ya la explicaci\u00f3n pues entre unas cosas y otras ha pasado ya un cuarto de hora, lo que le provoca ya un trilema: \u00bfc\u00f3mo va a explicar atinadamente ahora si no tiene seguridad de que se han solucionado bien los ejercicios hasta que no los corrija esta tarde?<\/p>\n<p>La falacia resultante es nuevamente puesta en acci\u00f3n: \u201c<em>tras el fragor de la hora lectiva, la inminencia del timbre lleva al profesor a escribir en la pizarra los n\u00fameros de los cuatro ejercicios de la p\u00e1gina 44, o dice con su \u00faltimo hilillo de voz \u201ctodas las actividades de esta p\u00e1gina\u201d, o cualquier otra salida semejante\u201d.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Juan Pedro Rodr\u00edguez, profesor jubilado y autor de la Gram\u00e1tica gr\u00e1fica al juampedrino modo y de la novela El parip\u00e9 o los desertor@s de la tiza Que se llegue a producir una huelga de padres contra los deberes que los profesores mandan a sus hijos para que sean realizados fuera del horario escolar es [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[4],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.leonoticias.com\/cartasaldirector\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.leonoticias.com\/cartasaldirector\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.leonoticias.com\/cartasaldirector\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.leonoticias.com\/cartasaldirector\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.leonoticias.com\/cartasaldirector\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=132"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.leonoticias.com\/cartasaldirector\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.leonoticias.com\/cartasaldirector\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=132"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.leonoticias.com\/cartasaldirector\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=132"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.leonoticias.com\/cartasaldirector\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=132"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}