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La Opinión de Luis Herrero

La Opinión de Luis Herrero Rubinat

Referéndum

«Pero estos datos a ellos, tan sensibleros a veces, no les escandaliza ni les escuece porque forman parte consustancial de su guión y de su momio

 

Escoció, y mucho. Que los máximos dirigentes provinciales de UGT y Comisiones Obreras exigieran un referéndum para que los leoneses pudieran pronunciarse sobre el mapa autonómico, no dejó indiferente a casi nadie. Una propuesta tan legítima y democrática como la de ofrecer la voz al pueblo ha concitado todo tipo de críticas escandalizadas. Como si cuestionar el mayor fiasco autonómico que se conoce fuera una idea estrafalaria o si el remover los cimientos de tan colosal desatino fuera considerada una cuestión de mal gusto.

Casi todos con el establishment, con la resignación y con el inmovilismo. Casi todos a favor de perseverar en el diseño autonómico, aún a sabiendas de su nulo apoyo social en León. Conservadores y progresistas, qué más da, han vuelto a demostrar idénticas reacciones, idénticos rictus totalitarios como si fueran (¿o es que acaso no lo son?) los mismos perros, pero con distintos collares. ¿Qué diferencia existe entre las reacciones de la Junta y la de los líderes autonómicos del PSOE?: ninguna. La solución para todos ellos, como siempre, sería hacer la vista gorda y mirar para otro lado. Nada de desempolvar el oprobio autonómico, nada de revolver las aguas ante la desfachatez que supuso privar al pueblo de León de su espacio en el mapa regional. Lo políticamente correcto pasaría por acallar las conciencias con el silencio sumiso de todos, y por el inmovilismo. Como si los políticos fueran momias rígidas, imperturbables al paso del tiempo, ofuscadas ante sus propios desvaríos.

Les escoció, y de qué manera, porque la situación es vergonzante y porque cada vez que alguien se lo recuerda ellos quedan en evidencia. Entonces asoma el plumero que define a los fariseos, a los necios, a los cobardes; a los que solo miran por su propio interés. De la misma manera que detrás de cada gran hombre suele haber una gran mujer, en política detrás de cada momia siempre aparece el momio. Momias que viven del momio, de la vida contemplativa a costa del contribuyente a la que se aferran con lo que tengan más a mano. Hasta con los dientes.

Sinvergonzonería

Pasó el día del Libro, que para casi nadie, excepto para Zapatero, también fue el día de Villalar. Una fiesta que siempre fracasa en León, pero eso no les importa. A ellos, a los que ahora se escuecen y se escandalizan, les da exactamente igual. Van a gusto en esa burra. Por esas fechas, vísperas de la festividad del Trabajo, se conocían los últimos datos que retratan el negro panorama que ofrece esta tierra: la que menos crece en términos de PIB de la comunidad, la que más población pierde de las nueve provincias, la que tiene más sujetos pasivos y con menor asignación media. León se presenta como la provincia pobre, la Cenicienta a la que han despojado de su identidad y a la que han robado su futuro. Pero estos datos a ellos, tan sensibleros a veces, no les escandaliza ni les escuece porque forman parte consustancial de su guión y de su momio.

Y con esos datos y otros muchos del estilo, hay quien se rasga las vestiduras por el hecho de que los sindicatos cuestionen el modelo territorial. A mí lo único que me resulta extraño es que no lo hayan cuestionado antes, o que no lo hicieran con un énfasis mucho mayor. Porque la despoblación, el paro, la emigración, el envejecimiento, el cierre de empresas o las nulas expectativas de futuro que tiene esta tierra son consecuencias inherentes a la configuración de la comunidad autónoma y al nuevo centralismo que se ejerce desde Valladolid. Y deben ser objeto de análisis objetivo por parte de todos los sectores sociales, como sindicatos, empresarios y partidos políticos.

De manera que no hay mucho que explicar a los que se escuecen, como el presidente de la Diputación de León, porque se entreveren las proclamas del 1 de mayo con el debate autonómico. Ni siquiera es preciso que se haga el tonto, ahora que aspira a medrar en el partido y aunque quiera quedar bien con su nuevo líder autonómico, ni que se pase de listo. Los mensajes genéricos del Día del Trabajo, como la discriminación de la mujer o los derechos de los trabajadores para nada se contradicen con la situación específica que padece la provincia de León como consecuencia de los 34 años autonomía castellana y de los 30 años de gobierno del Partido Popular.

Cada cual tiene sus sueños y entre los míos se encuentra el que el cargo de presidente de la Diputación de León tenga sus días contados, (tranquilo Juan), porque en el futuro se convierta en el del presidente de la comunidad autónoma de León.

Esperemos que esta postura reivindicativa de los sindicatos no se quede en el titular de un solo día. Comisiones Obreras y UGT han encontrado una senda coherente en la defensa de los trabajadores de esta provincia. Y del otro lado, para aquellos sensibleros que se escandalizan ante una iniciativa que se limita a promover el derecho de  participación de los leoneses, tal vez porque este tipo de debates desvelan la sinvergonzonería de su pasividad durante décadas ante la realidad de León, cabría pedirles que permanecieran tranquilos, que no se pusieran nerviosos; que aplicaran sus energías en cuestiones más productivas para esta tierra.

Que disimulen mejor su contrariedad pues por todos es sabido que quien se pica, ajos come.

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Otro punto de vista de la actualidad por Luis Herrero Rubinat