Leonoticias
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Autor: J.L.B.
Pedagogía Democrática por Roberto Prada
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J.L.B. | 04-05-2018 | 10:42| 0

Cuando una parte muy importante de la opinión pública cuestiona y coacciona a jueces y tribunales el Estado de Derecho se tambalea. Más aun cuando líderes de los principales partidos políticos buscan rentabilizar la indignación colectiva. ¿Cuántos inocentes compensan un culpable? ¿Uno? ¿Diez? ¿Cien? Esto es lo que nos estamos jugando. Comprendan mi cabreo. No entro a valorar la Sentencia porque carezco de fundamentos jurídicos sólidos como los que poseen los tres jueces que resolvieron, pero haríamos bien en discernir conceptos y posiciones. Por ejemplo: las de todos aquellos que rechazan ciertas prácticas sexuales y muestran una actitud moralista e inadecuada para los tiempos que corren, en el que una mujer no puede dar libremente el consentimiento y realizar actos sexuales en grupo. He aquí la clave, el consentimiento. Cómo probar una falta del mismo no verbalizado. Cómo apreciar violencia o intimidación cuando la propia denunciante no lo denuncia. Se me escapa y reconozco que no sé. Tal vez, esto sea lo complicado, saber que no se sabe y confiar en la separación de poderes y en el poder judicial, en la garantía que supone la doble instancia en el orden penal y leer la extensa argumentación lógica y coherente de la propia Sentencia, incluyendo el voto particular. Esto resulta verdaderamente difícil cuando el Ministro de Justicia acusa al magistrado del voto particular de tener “un problema singular”. De manera zafia e indeterminada. Algo inadmisible en una persona con sus responsabilidades. De haber oposición imaginamos que se hubiera sumado al comunicado de las siete asociaciones existentes de Jueces y Fiscales pidiendo su inmediata dimisión, pero es más cómodo ponerse de parte de lo que ellos creen que piensan la mayoría de votos, porque para ellos no somos personas o ciudadanos libres e iguales sino votos. Y a un voto se le habla como a un niño y sólo se le dice lo fácil y lo que puede asimilar. En cambio, a un adulto habría que explicarle que, según datos oficiales, sólo catorce personas de cien terminan su condena en libertad condicional. Y que nueve años son nueve años, que los jueces se guían por principios de independencia y legalidad y que deben condenarte más allá de toda duda razonable. Y, por encima de todo, que sólo ellos han podido acceder a la totalidad de pruebas en la celebración del proceso. Porque se puede tener un discurso fuerte contra el sometimiento de la mujer, el respeto a la libertad sexual de cada persona y luchar para terminar con la lacra que suponen determinadas actitudes machistas sin tirar la balanza al suelo. O mancharla.

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Por una cultura del uso de la bicicleta
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J.L.B. | 25-07-2017 | 6:55| 0

Que todos los días sean días de la Movilidad.

En septiembre se celebrará la Semana Europea de la Movilidad (SEM). El ministerio de medio ambiente coordina una campaña de “concienciación dirigida a sensibilizar, tanto a los responsables políticos como a los ciudadanos, sobre las consecuencias negativas que tiene el uso irracional del coche en la ciudad, tanto para la salud pública como para el medio ambiente, y los beneficios del uso de modos de transporte más sostenibles como el transporte público, la bicicleta y los viajes a pie”.

Pero no son suficientes ni las semanas de la movilidad, ni los días sin coche. Es necesario crear una cultura del uso de la bicicleta, y en este objetivo es muy importante la labor de sensibilización y experiencia que realizan las plataformas en defensa del carril bici, o del uso de la bicicleta, como las que desde hace años está actuando en León, Bici Crítica, o la que más recientemente se ha constituido en San Andrés del Rabanedo, pero que tiene una constancia y un trabajo dignos de encomio y de que les escuchen y atienda el gobierno municipal, que sigue haciendo oídos sordos a sus reivindicaciones.

Para crear el hábito y una cultura del uso de la bicicleta se deben establecer espacios seguros para su uso y se debe propiciar su utilización, como es habitual en Holanda o tantas ciudades de todas partes del mundo.

Que el cambio climático está aquí, es una realidad, aunque el señor Trump lo niegue. Y también es sabido que, entre otras causas, una de las más importantes razones de ese cambio climático son los gases producidos por las emisiones vertidas al medio ambiente por la movilidad urbana. En el último informe de Ecologistas en Acción “La Contaminación por Ozono en España en 2016”, se recoge que el 70% de la contaminación de las grandes ciudades, que no poseen actividad industrial como de nuestro entorno, procede del tráfico rodado.

En las pequeñas y llanas ciudades como San Andrés y León una forma de movilidad no contaminante es la bicicleta. No es algo extraño si pensamos que, en ciudades mucho más grande, con más población desplazándose y con una climatología más fría, utilizan mucho más la bicicleta. Ámsterdam, con 825.000 habitantes, donde la bicicleta es una forma común de transporte. Esta ciudad tiene más de 1millones de bicicletas, el 60% de los desplazamientos se hacen en bici y hay casi 400 km de carril bici. Burdeos, una ciudad de 230.000 habitantes, tiene 200 kilómetros de carril bici. En Bélgica la bicicleta es el transporte número uno, con más de 2.000 kilómetros de caminos entre la ciudad y toda la región. Berlín tiene 620 Kilómetros de carril bici. También las vías turísticas en bicicleta están siendo un valor importante recorriendo los márgenes de los grandes ríos de Europa, una de las excursiones preferidas y que está teniendo gran demanda. Pero no tenemos más que ver aquí el Camino de Santiago que pasa por nuestras ciudades.

Por eso es muy valorable el trabajo de las Plataformas, porque tras sus reivindicaciones de carriles bici y seguridad en el desplazamiento en este transporte no contaminante, lo que están intentando crear es una cultura del uso de la bicicleta. En estas plataformas, como la de San Andres, participan también muchos pequeños y pequeñas que podrán utilizar en el futuro con seguridad la bicicleta y que están viendo el ejemplo de sus mayores y aprendiendo también convivencia y respeto en la movilidad también con los transeúntes. Por eso, estas plataformas, que intentar sensibilizar en el uso de este medio de transporte económico, ecológico y saludable, deben ser apoyadas desde los gobiernos municipales.

De hecho, estas plataformas pretenden hacer realidad lo que figura en el dictamen del Comité Europeo de las regiones Bruselas, 2016. Una hoja de ruta de la Unión Europea para la bicicleta. Este dictamen señala que “desde la década de 1950 en adelante, la planificación del transporte, el urbanismo y la ordenación del territorio han dado prioridad de forma sistemática al transporte motorizado individual frente a la movilidad activa y el transporte público en muchos lugares de toda Europa. El automóvil se ha convertido en el medio de transporte dominante, incluso para muchos trayectos cortos. Esta evolución ha sido determinante para una serie de problemas importantes, en particular, el cambio climático, la contaminación del aire, el ruido, los problemas de seguridad vial, la congestión, la mala calidad del espacio público, la segregación en el uso del suelo, la dependencia del petróleo en el sector del transporte, la limitación del poder adquisitivo de los consumidores, insuficientes niveles de actividad física entre gran parte de la población, etc.”.

Para hacer frente a estos problemas es urgente y necesario plantear un cambio de modelo en las políticas de transporte. “Este cambio requiere una nueva jerarquía sostenible de los desplazamientos, planteando medidas para aumentar la seguridad y el atractivo de los modos de desplazamiento activos (a pie y en bicicleta), así como al fomento del transporte público”.

Pues bien, son las políticas municipales, provinciales y regionales las que tienen que crear las condiciones para poner en marcha y potenciar estos sistemas de transporte, a través del diseño del espacio urbano: construcción de carriles bici, mantenimiento de los mismos, establecimiento y mantenimiento de los servicios públicos de préstamo de bicis, compatibles entre sí, y también a través de campañas de sensibilización, apoyo e impulso de cara a potenciar su uso, y no solo el día de la movilidad para hacerse la foto.

El uso de la bicicleta debe tener ese sentido, no solo hacer deporte, sino ser también un medio de transporte. Pero la población solo la utilizará de forma constante y sostenida si tiene seguridad y su uso no entraña riesgos potenciales, sobre todo para los más jóvenes. Solo así se podrá crear realmente una cultura del uso de la bicicleta.

Finalizo recordando lo que plantea el informe de la UE que he comentado. Señala que “hay sólidos estudios académicos que demuestran que la relación beneficio-coste de las inversiones en infraestructuras ciclistas es de al menos 5:1 Los beneficios son creación de empleo en relación con las bicicletas, con el cicloturismo, por la mejora de la salud pública debido al incremento de la actividad física y la reducción de la contaminación atmosférica y acústica, por la menor congestión del tráfico, y en un menor gasto de combustible. Esto supone, en general, una mejor calidad de vida urbana y, a la vez, eleva el atractivo de las ciudades.” Pensemos en qué ciudad queremos construir. Pensemos en el futuro y la sostenibilidad desde las políticas municipales.

Eloina Terrón Bañuelos. Coordinadora Provincial de Izquierda Unida León y Concejala de San Andrés del Rabanedo

 

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El Gobierno vuelve a desaprovechar la ocasión de aumentar los controles en la administración local
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J.L.B. | 17-07-2017 | 7:23| 0

Con motivo de la Oferta Pública de Empleo de 2015 ya escribí un artículo similar a este y tristemente con la de 2017 tengo que volver a hacerlo, referido a la cobertura de plazas de Funcionarios de Administración Local con Habilitación Nacional, que aunque no somos muy conocidos sin embargo somos los encargados nada menos que de ejercer los controles internos en la Administración Local al tener encomendado el asesoramiento legal, el control y fiscalización de la gestión económico-financiera y presupuestaria, así como la contabilidad, tesorería y recaudación.

Estos funcionarios, aunque prestamos servicios en Ayuntamientos y Diputaciones, no formamos parte de sus plantillas sino que estamos adscritos al Estado con el supuesto objeto de reforzar nuestra independencia con respecto a las Entidades Locales en las que prestamos servicios. Pero esto es más literatura que realidad, porque se sigue manteniendo nuestra dependencia económica de las Corporaciones Locales en las que estamos destinados, e incluso intervienen en nuestros nombramientos, sobre todo en los municipios de más de 75.000 habitantes donde no se ha suprimido el sistema de libre designación, con lo que el ataque a la independencia no puede ser más completo: dependencia económica y dependencia, incluso, a la opción al propio puesto de trabajo.

Después de que desde el Ministerio de Hacienda y Función Pública se dijese hasta la saciedad que se iban a reforzar los controles municipales reforzando nuestra independencia, sobre todo en la función interventora así como en la de tesorería, haciendo obligatorio que exista un funcionario que se encargue de ella en todos los Ayuntamientos, olvidándose de que en la mayoría, por su reducido tamaño y presupuesto, no pueden pagarlo, la respuesta del Ministro Montoro, al igual que hace 2 años, ha sido la inclusión en la Oferta Pública de Empleo para 2017 otra vez de un número absolutamente insuficiente de plazas para cubrir no sólo las vacantes que existen sino también esos nuevos puestos de tesorerías.

Actualmente hay un importante número de vacantes que están cubiertas por funcionarios, y en ocasiones por personal laboral, que no tienen ni la formación ni la habilitación, y aunque en muchos casos lo hacen de buena fe para evitar perjuicios a sus Ayuntamientos, en otros hay una auténtica connivencia entre quienes ocupan la plaza y los respectivos Alcaldes. ¿Alguien se imagina a un ATS ejerciendo de médico, por muy buena voluntad que le ponga, o que se prefiriese que el puesto lo ocupase un ATS en lugar de un médico?, pues eso es lo que está pasando hoy en día en nuestros Ayuntamientos.

Lo triste es que lo que acaba de hacer el Ministerio no es por razones económicas, ya que cubrir todas las vacantes no supondría aumento alguno del gasto público. En primer lugar no debería preocuparle, porque a ninguno de estos funcionarios les paga el Estado sino sus respectivos Ayuntamientos, pero es que quienes están ocupando las plazas irregularmente ya cobran por ello, por lo que cubrirlas con el funcionario a quien le corresponde no aumentaría el gasto. Y allí donde deliberadamente se mantienen los puestos vacantes no es que haya un ahorro sino que se están gastando el dinero en otras cosas en lugar de en aquellos que tienen encomendado legalmente el control interno del Ayuntamiento. Por algo será. Pero es que la falta de compromiso del Ministerio, incluso con su palabra dada, por la reincidencia en su comportamiento le convierte en cooperador necesario de esta situación nada edificante.

La esencia de la democracia no es que cada quien haga lo que le da la gana, sino que se cumplan las normas que permitan poder hacer lo que queramos respetando los derechos de los demás. Es precisamente ese respeto a las normas lo que garantiza nuestra igualdad. Y el aval de dicho cumplimiento es la existencia de controles y de los funcionarios encargados de ejercerlos, por lo que mantener la actual situación no le beneficia a nadie. ¿O si?

 

Alejandro de Diego Gómez.

Secretario de Administración Local.

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La conservación de la Plaza de la Plaza del Grano producirá riqueza y empleo
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J.L.B. | 30-06-2017 | 6:49| 0

Opinión de Ramón Acera Gil.

Profesor de Economía y Turismo de la Universidad de León.

En lo que llevamos de mandato, el Ayuntamiento ha gastado buena parte del presupuesto en promocionar el turismo religioso atraído por la Semana Santa leonesa. El periodo del año que más turistas visitan nuestra ciudad. Al mismo tiempo hemos visto como se transformaba por descuido parte de su patrimonio arquitectónico más singular: derribo de casas en el casco histórico, desprendimiento de tramos de la muralla y remodelación de la Plaza del Grano.

Desde todos los niveles de  la Administración se está apostando fuerte por el desarrollo turístico de León. Por ello, es de especial importancia fijar la vista en los objetivos a largo plazo de este impulso político. Si preguntáramos en la calle, la mayoría de los ciudadanos estarían de acuerdo en el deseo de un desarrollo turístico sostenible de su ciudad y sin embargo, caminamos justo en el sentido contrario.

Un desarrollo turístico sostenible significa creación de empleo estable –no solo de temporada-, respeto a los modelos tradicionales y bajo impacto en la cultura local.

Según los expertos, las peculiaridades del patrimonio cultural de los lugares visitados sigue constituyendo el principal atractivo para los turistas. Por tanto, si tenemos una plaza monumental de origen medieval -la casas y partes de la muralla derrumbadas ya no las tenemos- que por sus características de conservación es única en toda Europa, deberíamos conservar sus atributos. Y deberíamos a su vez promocionarlos como un atractivo turístico más de la ciudad. Como hacen en la ciudad de Boston con una calle de pavimento similar al de nuestra plaza.

Si la plaza del grano pierde sus características originales que la hacen tan peculiar, estaremos perdiendo competitividad como destino turístico. Dicho de otro modo la conservación de la integridad de la plaza del grano, su atractivo turístico -y el del resto del patrimonio leonés-, son la garantía del futuro del sector, de las empresas que participan en el mismo y de su empleo.

A no ser que el objetivo sea una vez más entorpecer el desarrollo económico de León mientras derrochamos el dinero público en actividades poco productivas.

Esta semana se ha aprobado la fase definitiva para acometer las obras de remodelación de la plaza. Probablemente durante el verano –la época del año en la que más se roba a los ciudadanos-  León perderá un poco más de su riqueza patrimonial.

 

 

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Los indeberes del profesor
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J.L.B. | 09-11-2016 | 8:31| 0

Por Juan Pedro Rodríguez, profesor jubilado y autor de la Gramática gráfica al juampedrino modo y de la novela El paripé o los desertor@s de la tiza

Que se llegue a producir una huelga de padres contra los deberes que los profesores mandan a sus hijos para que sean realizados fuera del horario escolar es el síntoma último, por reciente, del despropósito general de los nuevos tiempos educativos. Y no porque la huelga sea un ataque frontal a la dignidad del profesorado, como se oye, o a la libertad de cátedra, como se dice, o porque se trate de una reivindicación de la conciliación familiar, como aparenta, o del tiempo libre para la diversión juvenil, como ojalá fuera, o porque revela el trasfondo de una rebelión contra el fracaso escolar, como debería, o contra tanto desertor de la tiza y aficionado tecnológico como pulula ya entre la docencia, como ocurre. No. Que los padres se rebelen ya, con este u otro pretexto, contra el mismo sistema que sufrieron ellos mismos hace una adolescencia y media no es ningún despropósito, aunque les falta el tino que únicamente les darían las tablas de los profesores que por aquellos años les dieron clase, como es mi caso.

Los usuales deberes para la tarde o para el finde  –dicho claramente: esos ejercicios que se dictan numéricamente en la prisa del último minuto de la clase para que sean traídos solucionados al inicio de la clase siguiente, para entendernos todos-, son el detonante del síntoma del último despropósito educativo nacional porque, en sí mismos, si no están perfectamente pensados, calibrados y medidos por el profesor antes de ser mandados al alumnado, se pueden convertir, en la mayoría de los casos, -o, mejor, en la mayoría de los alumnos-, en algo innecesario,  incoherente,  incomprensible, inoportuno, ingrato,… y hasta injusto e imperdonable. Y es que ocurre simple y llanamente que cuando, tras el fragor de la hora lectiva, la inminencia del timbre lleva al profesor a escribir en la pizarra los números de los cuatro ejercicios de la página 44, o dice con su último hilillo de voz “todas las actividades de esta página”, o cualquier otra salida semejante, lo único que se está provocando es un problemón familiar –o, como mínimo, infantil- que sobrepasará con creces el inevaluable rendimiento pedagógico-educativo que supondrá en su asignatura la realización (o no) de la orden dada a tan variopinto grupo de subordinados.

Los deberes son innecesarios cuando en la misma clase se ha procurado dejar el ratito conveniente para hacer los ejercicios allí mismo, sobre el terreno, recientes, sin apenas tomarlos como tales, tras la explicación teórica, en su momento justo. Guardar quince minutos o menos para los ejercicios es algo que únicamente suele hacer el profesor auténtico, aunque de todos es sabido que la casuística de las aulas permite  que haya alguna que otra en que ni siquiera dé tiempo de explicar nada sobre lo que luego ejercitar nada. Pero –si nos imaginamos el aulatipo, es decir, aquella en que el profesor llega sólo 5  minutos tarde, dedica apenas 10 a mantener el orden, y explica lo correspondiente al día en 25 minutos- en la mayoría de las veces con 10 minutos de práctica en la misma aula se hace innecesario hacer por la tarde lo que se debería (este es el significado correcto de los “deberes”, por su connotación de lo “indebido”) haber hecho en el aula y ante un profesor expectante dispuesto para proporcionar in situ y en milésimas de segundo la solución de cada ejercicio a quien la precise. La tarde quedaría para quien no aprovechase bien en el aula (demasiados alumnos pierden demasiados ratos esperando que funcionen las tecnologías colectivas o malusando las privadas) o para cualquier necesidad especial y puntual como lecturas, trabajos, resúmenes, refuerzos o ampliaciones.

Los deberes son, también, incoherentes y muchas veces incomprensibles e inoportunos cuando han de ser realizados a las 7 de la tarde sobre algo que se explicó a las 9 de la mañana porque obligan al alumno a tener que repasar de nuevo toda la teoría, lo que multiplica al menos por dos el tiempo necesario para su realización y multiplica también por dos las personas necesarias para su realización, pues si el alumno no consigue aclararse con el problema, el padre o la madre han de sustituir al profesor durante el mismo tiempo sin garantía de que se solucione correctamente lo pedido. Y ello en el caso de que el propio enunciado del ejercicio, la oportunidad de su realización precisamente hoy y la coherencia con el tema pertinente sean de evidencia absoluta, pues la mayoría de las actividades adolecen de tales repeticiones de nimiedades o del relleno de multitud de renglones de ínfimo valor didáctico y de tal cúmulo de acercamientos a ideas absurdas traídas a colación para tocar temas transversales que precisan de mentes despiertas para no perderse en la estulticia.

También son los deberes ingratos, pero no por el esfuerzo que precisan –que es la base del aprendizaje- sino porque impiden dedicar el exceso de esfuerzo a ellos dedicado a otras actividades de la vida de fuera del centro escolar: las tardes no son para seguir con lo del cole, sino para cualquier otra cosa que no tenga la más mínima relación con ese enorme edificio en que pasa una criatura siete horas diarias encerrado como en una especie de recinto carcelario y en el que, junto a los pocos amigos que se tienen en esa edad, pululan muchos otros repetidores o de cursos superiores en actitud inhumana muchas veces, y con el agravante de que el dichoso lugar no tiene ni calles por donde escapar ni otras personas mayores a las que acudir que no sean los funcionarios que te han de aprobar. La tarde (y hasta el fin de semana a veces) ha de ser un inmenso recreo para el juego y el baile, para la familia y los amigos, para la tele o el móvil, para la lectura o la tecnología, pero no para trastocar en suplicio vespertino lo que debería haber sido un divertimento matinal.

Pero, por encima de todo, los deberes pueden ser algo injusto rayano en lo imperdonable: es muy fácil, y rápido, decir con un hilillo de voz o escribir con números en la pizarra el listado de los deberes concretos que han de ser realizados; aún más fácil es decir a continuación en un par de segundos que quien no los traiga hechos tendrá un cero en la evaluación, o que serán corregidos uno por uno, o que se olvide de aprobar el que tenga tachones o el que… Semejantes modos de remachar la urgencia de la tarea que se avecina para la tarde provocan en el alumnado una casuística de reacciones individuales que para sí quisiera un psicólogo comprometido con la adolescencia: desde el que vomitará la comida en casa por el temor que lleva en el cuerpo hasta la que no hará ni un solo ejercicio porque pasará olímpicamente de ello o se los robará en un rato al que ella ya sabe, desde la que se quejará de que son pocos hasta el que verá en uno de ellos la oportunidad semanal de poder hacerlo en grupo en casa de quien él ya sabe. El caso es que todos, absolutamente todos, volverán indefectiblemente y por ley a la clase siguiente. Y con los deberes hechos. Y allí puede ocurrir ya lo imperdonable por injusto. Contando con que se trate de un solo folio por asignatura, al inicio de cada clase el profesor tiene que tomar la disyuntiva de dedicar medio minuto a la corrección de esos deberes (lo que le ocupará un mínimo de 20) o no dedicarlos, lo que le provoca entonces un dilema: o recoge las libretas para llevárselas  o empieza ya la explicación pues entre unas cosas y otras ha pasado ya un cuarto de hora, lo que le provoca ya un trilema: ¿cómo va a explicar atinadamente ahora si no tiene seguridad de que se han solucionado bien los ejercicios hasta que no los corrija esta tarde?

La falacia resultante es nuevamente puesta en acción: “tras el fragor de la hora lectiva, la inminencia del timbre lleva al profesor a escribir en la pizarra los números de los cuatro ejercicios de la página 44, o dice con su último hilillo de voz “todas las actividades de esta página”, o cualquier otra salida semejante”.

 

 

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